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Hacia un Cambio en la Formación de los Arbitros

  

por Horst Wein (Esp) < horstwein@redestb.es >

 

 


Aún siendo consciente de los últimos avances en el desarrollo del fútbol a través de la última década, éste desgraciadamente, ha sido, en algunos aspectos, menor que el progreso conseguido en otros deportes. Pensando en el futuro del "deporte rey" en Andalucía, creo que muchos problemas importantes relacionados al juego están aún por resolver.

Una de las áreas problemáticas es, y todos los sabemos muy bien , la concerniente al arbitraje. Mientras que los jugadores han sido preparados durante largos años para jugar lo más eficientemente posible en las diferentes situaciones a lo largo de un partido, los árbitros, aparte de una cada vez mejor preparación física , se dan por satisfechos simplemente estudiando el reglamento en casa o discutiendo cómo interpretar las distintas reglas en reuniones especiales.

En otras palabras, hoy en día la enseñanza y la formación de los árbitros de fútbol permanecen, como en otros deportes, al mismo nivel que aquellos jugadores que se preparaban al principio del siglo pasado por la exigencias de la competiciones.

Los jugadores, gracias a los continuos avances en la enseñanza del fútbol, disponen actualmente de un amplio, bien estudiado y efectivo programa de formación integral, que respeta tanto sus capacidades mentales como físicas. ¿Pero que ocurre con los árbitros? Sus muchos errores constituyen la nota negra en todos los campeonatos nacionales e internacionales. Se ha demostrado año tras año que el arbitraje es el "punto flaco" del fútbol. En muchos partidos la gran inversión de tiempo y de recursos económicos de las federaciones o clubes, se fueron al garete por decisiones irrevocables de un árbitro insuficientemente preparado por no existir hasta ahora un óptimo modelo de enseñanza y aprendizaje que sabe despertar y desarrollar con el tiempo gradualmente el potencial innato de jóvenes árbitros.

Para mejorar el rendimiento de nuestros árbitros es esencial que todos los Comités de Árbitros en cualquier Federación de Fútbol sean conscientes de los errores cometidos durante muchos años y buscar con la participación de todos un modelo de formación que se adapte a las exigencias del juego moderno.

Hace falta acercar paulatinamente al joven árbitro desde temprana edad al complicada y difícil juego de los adultos así como se suele hacer con el modelo para los jóvenes jugadores "Fútbol a la medida del niño" y "Fútbol a la medida del adolescente". No sólo los jugadores, también los árbitros podrán beneficiarse de una urgente reestructuración de las competiciones de los benjamines, alevines e infantiles, caracterizada por un progresivo aumento del numero de jugadores en el equipo ( de 3 a 4, de 4 a 7, de 7 a 8 y de 8 a 11), de las dimensiones del campo, del peso y tamaño del balón y de las dimensiones de las porterías.

Con una lógica progresión de las competiciones, tanto los jugadores como los árbitros podrían aprender más rápida y eficazmente porque en ellas las mismas situaciones básicas del juego se presentan frecuentemente, lo que resultaría con el tiempo en un buen nivel de arbitraje con un muy reducido porcentaje de errores. Con 14 años empieza a conocer, interpretar y aplicar las reglas de un reglamento muy simplificado como es el del Mini Fútbol. Arbitrando esta competición formativa de los benjamines durante 2 años llegará a un alto nivel de dominio, lo que le permite afrontar a partir de 16 años las exigencias de una competición más compleja y difícil como es el Fútbol 7 de los alevines y con 18 años el Fútbol 8 de los infantiles que se juega con un balón no.4 entre las áreas de penalti en el campo reglamentario a porterías móviles del Fútbol 7.

Poniendo en práctica esta lógica progresión de las competiciones formativas en el fútbol base las numerosas capacidades que debe adquirir un árbitro para juzgar correctamente el comportamiento de los jugadores pueden desarrollarse y crecer de forma simultánea con el paulatino aumento de la complejidad y dificultad de las situaciones que aparecen en estas nuevas competiciones que permiten la intervención de cada vez a más jugadores en un campo de juego que cada 2 años es más amplio y más profundo.

Así, sin darse apenas cuenta, el joven árbitro, después de 6 años de practica en la aplicación de reglamentos que exigen procesar año tras año más información en menos tiempo, llega en las mejores condiciones posibles al ser juez de la competición reglamentaria con 11 jugadores en cada equipo.

Aparte de mejorar su rendimiento con las crecientes dificultades que presentan las competiciones en el fútbol formativo, el árbitro debería estar obligado a efectuar entrenamientos similares al de los jugadores.

Deberían formarse, entre otros, con una serie progresiva de ejercicios y juegos modificados, encaminados a mejorar importantes y característicos aspectos de su labor. Así mejoraría su capacidad en la correcta interpretación y aplicación del fuera de juego, del penalti, de la ley de la ventaja, del juego peligroso, etc , así como otras que determinan su actuación, como la colocación en el campo en las distintas fases del juego, la cooperación con sus asistentes y las distintas clases de la visión de juego ( visión periférica, visión en profundidad, agudeza visual, saber discriminar e interpretar rápidamente entre la multitud de informaciones las que son más relevantes para resolver el problema que se presenta en este instante en el campo).

La eficacia en el proceso de discriminar e interpretar toda la información visual depende a parte de la calidad de la visión de los conocimientos y de la experiencia del árbitro en cuestión. Debe recibir enseñanzas para aprender a donde y cuando mirar. La estrategia de un árbitro para "buscarse" con su percepción en una jugada determinada la información más relevante para posteriormente poderla resolver con éxito es diferente entre árbitros principiantes y expertos. También para el árbitro cualquier problema en el campo se resuelve pasando por las siguientes tres fases de actuación:

  1. Proceso perceptivo
  2. Proceso de toma de decisión
  3. Proceso de ejecutar –juzgar con el silbato

Una práctica continuada, en el terreno de juego, de todas estas capacidades arriba citadas junto con una preparación psicológica especifica, mejorará su nivel; no horas y horas de discusión en un aula. El dicho americano: "La práctica te hace perfecto sólo si lo haces correctamente", es válido para el entrenamiento de los árbitros que debería incluir diariamente sesiones de vídeo en las cuales no sólo ganan valiosa experiencia con el buen o mal ejemplo de los demás árbitros sino aprende a utilizar estrategias eficaces para la correcta aplicación del reglamento.

Arbitrar solamente un partido todos los fines de semana puede elevar el nivel de actuación de un árbitro en algo, pero no le ayudará a elevar su nivel global. Un partido no incide suficientemente en los diferentes aspectos del arbitraje para producir un óptimo efecto de entrenamiento. Es necesario añadir a los encuentros entrenamientos especialmente diseñados para ganar experiencia en las situaciones consideradas "clave" en un partido a través de aciertos y errores. Sería conveniente, como medida primordial, la elaboración y posterior presentación de un ameno y variado programa especifico para "adiestrar "mejor nuestros árbitros y sus asistentes : "Juegos Modificados para mejorar el arbitraje ", y aplicarlo con los árbitros en el terreno de juego y así elevar su nivel del arbitraje en general.   

Horst Wein < horstwein@redestb.es >
Tel./Fax: 93- 6746246
Calle Domenech, 3. ( 08190 )
Sant Cugat del Vallés . Barcelona - España

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