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CONOCIMIENTO, ENTRENAMIENTO Y MODAS

 

por Juan Salvadores (USA) < juanrsalvadores@yahoo.es >

 

 

 CONOCIMIENTO, ENTRENAMIENTO Y MODAS

Un debate siempre vivo entre todos los interesados por el fútbol es el de “El futbolista, ¿nace o se hace?”. Debate nunca resuelto –por motivos que irán surgiendo a lo largo de este escrito-, creo que no es banal en absoluto; en realidad, debería ser de importancia decisiva para, sobre todo y trascendiendo las charlas de los aficionados en general, los que nos dedicamos al entrenamiento deportivo. De nuestras experiencias y convicciones, en uno u otro sentido, debería derivar el método de entrenamiento que elijamos.

De no muchos años aquí, es frecuente encontrar artículos y escritos en general en los que se ensalza hasta el infinito el método de trabajo pedagógico denominado “cognitivo”, a la vez que se envía literalmente a los infiernos al entrenador y método catalogados como “conductistas”.

Se escucha a veces  que cuando los especialistas en cualquier área se expresan de modo inaccesible al ciudadano medio no lo hacen tanto por la imposibilidad técnica de manifestarse de otro modo, como por el deseo de distanciarse de los no iniciados; ignoro si éste es el caso que nos ocupa, pero desde luego sí he comprobado que muchos entrenadores normales, como el que esto escribe, nos asustamos simplemente leyendo por encima muchas publicaciones que salen a la luz con la pretensión de enriquecernos en materias tan imprescindibles como la psicología o la pedagogía, o simplemente en metodología del entrenamiento,  con lo cual su objetivo de divulgación queda automáticamente frustrado.

Y si a su cripticismo se une la confusión o la inexactitud terminológica, la falta de utilidad puede derivar incluso en todo lo contrario de lo pretendido, llevándonos a una especie de “Torre de Babel” en la cual cada uno defiende su postura con encono y el entendimiento es imposible.

Y escribo “confusión” e “inexactitud” porque la teorías del conocimiento tienen una riqueza y variedad de matices considerable, de manera que las simplificaciones son peligrosas. Del mismo modo, el término “cognitivo” es de tal amplitud, que su uso ha de venir muy bien explicado y contextualizado. De hecho, hace tiempo que vengo considerando hacer llegar estas líneas a quienes quieran leerlas, y mi demora siempre se ha debido a verme incapaz de tratar con mediana propiedad temas de tanta complejidad.

Y es que las cuestiones psicológicas y pedagógicas, el problema del “cómo aprendemos”, es de enorme dificultad porque se trata ni más ni menos de conocer cómo es y cómo funciona la mente humana; qué equipamiento mental traemos al nacer....una problemática que ocupa al hombre desde hace siglos (ya Platón hablaba de “lo cognitivo”) y que sigue siendo clave en disciplinas que estudian algo intangible –la generación de ideas, razonamientos...-y que, por ende, tienen una dificultad añadida: estudiar al ser humano siendo ser humano...¿cómo librarse de prejuicios, de intereses, de justificaciones...? ¿cómo ser objetivo ante fenómenos que “no se ven” y que atañen a la propia identidad del observador?...

Desde hace años, por eso mismo, suelo acudir a un libro muy conocido, muy utilizado incluso en las aulas y todo lo sencillo y fácil de entender que puede serlo cualquiera que  aborde esta temática: “Para comprender la Psicología”, de Ken Richardson.

Con su imprescindible ayuda, intentaré que lo que bulle en mi cabeza y pugna por ser comunicado a otros entrenadores, sea medianamente comprendido por vosotros. Para ello, me temo que será imprescindible la breve exposición que sigue, en la que me he esforzado por simplificar sin atentar demasiado contra la exactitud; cualquiera que haya intentado alguna vez sintetizar un tema sin ser un experto en él, imaginará lo costoso que resulta...

 

 LAS TEORÍAS FUNDAMENTALES SOBRE EL CONOCIMIENTO

1) Racionalismo.- Su principio básico es que no nacemos con la mente “en blanco”, sino que contiene “esencias puras”; los instintos nos dan un bagaje innato poderosísimo y las funciones intelectuales vendrían  al menos preformadas, y aprender sería un proceso mediante el cual nos revelamos a nosotros mismos el conocimiento que ya teníamos, aunque no éramos necesariamente conscientes de ellos. De esta manera, “conocer” sería más bien “reconocer”, “recordar”, tal como Platón expone en su conocido pasaje de “La caverna”. Nuestras elaboraciones mentales tendrían, así, un amplio grado de independencia con respecto a la experiencia.

Las críticas a esta teoría vienen dadas por la imposibilidad de comprobar “qué” y “en qué medida” es innato, constituyéndose prácticamente en una cuestión de fe o de intuición. También se le cuestiona por la escasa relevancia que otorga a las sensaciones y emociones.

Simplificando mucho, diremos que los que sostienen que “el futbolista nace” están manifestándose bajo presupuestos racionalistas.

2)   Asociacionismo.- Su formulación teórica original se remonta a Aristóteles, discípulo de     Platón, Admitía la existencia de facultades innatas (raciocinio, temperamento, etc.),       pero sostiene que el aprendizaje se produce por la observación y experimentación, asociando entonces el sujeto causas y efectos, estímulos y respuestas, en cadenas cada vez más amplias. Del tronco asociacionista derivan el “empirismo” y el “conductismo”, que tantos hallazgos han realizado especialmente a lo largo de los dos primeros tercios del siglo XX. Las corrientes más modernas admiten la existencia de “algo” intelectivo innato, que ordene los datos provenientes de la experiencia, pero siguen dándole a ésta el valor fundamental en los procesos de aprendizaje, en la formación del conocimiento. Se acusa al conductismo más radical de tender hacia el mecanicismo y la manipulación, por su insistencia en los   procesos Estímulo-Respuesta y premio-castigo, por centrarse casi exclusivamente en lo sensitivo y emotivo, pero lo cierto es que es la única corriente que ha aportado datos razonablemente científicos y contrastados, lo cual es lógico desde el momento en que la observación de los hechos manifiestos es su paradigma.

De nuevo simplificando, ésta sería la fundamentación de los que opinan que “el futbolista se hace”.

3) Constructivismo.- Teoría que parte del siglo XVIII, con las concepciones de Kant, que intenta sintetizar Racionalismo y Asociacionismo, poniendo al mismo nivel las preformaciones innatas y el afinamiento por la experiencia. El hombre, partiendo de unas concepciones propias de nuestra mente ya desde nuestro primer día, construye conocimientos mediante las vivencias; estos conocimientos son cada vez de más nivel y complejidad, son auténticas “construcciones”. En la segunda mitad del siglo XX esta corriente se impone gracias a las aportaciones de Piaget y Vygotsky. Este último sostiene además que para la madurez y progresión del conocimiento humano son imprescindibles las interacciones de sujeto y medio, pero éste entendido social y culturalmente, no meramente en su fisicidad.

Las críticas al constructivismo son, básicamente, las mismas que se oponen al Racionalismo; también se le cuestiona por la explicación del paso de construcciones simples a complejas.

Si volvemos a nuestra simplificación, nos encontramos ahora ante la base del “el futbolista nace y se hace”.

Como vemos, el Asociacionismo y el Realismo son teorías extremas, mientras que el Constructivismo se sitúa en una posición intermedia, combinando creencias de ambas radicales.

¿Y dónde situamos al Cognitivismo?....Si me he limitado a las tres teorías anteriores, es debido a que, para muchos estudiosos, esta corriente no constituye por sí misma un “corpus” propio, un paradigma, sino un conjunto de subparadigmas. Su propio nombre no parece sugerir mucho en lo diferencial, porque es un genérico para todo lo que se refiera al “conocer”. Como antes escribía, ya Platón, siendo básico en las formulaciones racionalistas, utilizaba el término “cognitivo” en sus tratados sobre el conocimiento y aprendizaje.

Psicología cognitiva sería la que se dedica al estudio de las actividades psicológicas superiores: percepción, atención, memoria, lenguaje y procesos intelectuales. La mente humana sería un sistema activo en sus relaciones con el medio, no algo pasivo, mecánico, al acecho de cualquier estímulo para responder en base a sensaciones o emociones; tenemos una gran capacidad para elaborar y manipular representaciones de la realidad.

Esta corriente psicológica , surgida en el siglo XX, gusta de comparar el funcionamiento de la mente con el de los ordenadores, en cuanto a la capacidad humana para procesar cómputos y conocimientos.

Al ser imposible observar directamente la actividad interna del tratamiento de la información, se debe inferir deductivamente de los comportamientos que se observan.

Aquí nos encontramos otra vez con el punto oscuro de las teorías innatistas: ¿cómo comprobar sus hipótesis si no es con la observación de la conducta...?

Por ello, muchos psicólogos, no han dudado a la hora de elegir el eclecticismo y se autocalifican como Cognitivo-Conductistas, utilizando así herramientas que les permitan superar las limitaciones que presentan las posiciones más radicales tanto de una como de otra teoría.

Pero también hay una corriente que integra al Cognitivismo con el Constructivismo (de hecho es muy difícil diferenciarlos y se han ido realimentando mutuamente en las últimas décadas), y han originado una propuesta pedagógica cada vez más preponderante con el paso de los años, y cuyos postulados son, precisamente, los que se manifiestan por los compañeros que más se empeñan en difundirlos en el ámbito del entrenamiento deportivo. Las modernas teorías sobre sistemas y la naturaleza caótica del universo, con su acento sobre el estudio de “lo complejo”, han llevado al Cognitivo-Constructivismo a significar el elemento de más peso en la metodología de la educación de gran parte de los países occidentales –Estados Unidos, Inglaterra, España, parte de Sudamérica...-, pero no con demasiado éxito percibido, por cierto.

El lector que haya podido llegar hasta aquí seguramente se habrá hecho una idea de que las cuestiones psicopedagógicas son de enorme complejidad; como se ha escrito también, no sólo los estudiantes de esas materias, sino también los especialistas en ellas son conscientes de su enorme dificultad y la existencia de puntos en que teorizaciones, comprobaciones científicas y practicidad se encuentran ante auténticas barreras que les coartan en unos u otros sentidos y aplicaciones. Por eso, el eclecticismo es la vía escogida por muchos de ellos, que han reconocido que sólo hay evidencias científicas de los postulados asociacionistas.

     Por eso también es que me sorprende el encono y la radicalización anticonductista que se reflejan en la mayoría de los artículos modernos sobre metodología del entrenamiento. Si los profesionales del estudio del funcionamiento de la mente humana se mueven entre tantas indefiniciones, puntos oscuros y mixtificaciones, ¿cómo podemos atrevernos los entrenadores a lanzarnos “de cabeza” a defender ciertas opciones y descalificar a las demás...?

Volviendo al Cognitivismo más –digamos- “radical”, los criterios para la elección de la metodología pedagógica serían los que siguen.

- Una actividad pedagógica es más gratificante si:

  • a) los ejecutantes pueden elegir opciones de realización y reflexionar sobre sus productos
  • b) los ejecutantes toman papeles activos en el aprendizaje, han de ser investigadores-actores.
  • c) los dirigentes adoptan un papel de meros inductores y permiten que los propios ejecutantes desentrañen los conflictos y encuentren las pautas y posibles soluciones
  • d) los ejecutantes y los dirigentes se arriesgan a tener éxito o fracaso, porque el error es un paso más en el aprendizaje
  • e) los ejecutantes discuten las opciones que cada uno ha elegido
  • f) los ejecutantes y los dirigentes retoman de cuando el cuando el proceso de aprendizaje y matizan o incluso reelaboran los presupuestos de inicio
  • g) los ejecutantes participan en la planificación y realización de la actividad
  • h) los ejecutantes disponen de la posibilidad de integrarse en grupos y/o problemas acordes con su nivel de conocimiento de partida
  • i) los ejecutantes disfrutan con la tarea
  • j) los ejecutantes investigan-actúan en situaciones lo más reales posible

Como entrenador que he tenido y tengo contacto con todas las categorías del fútbol español, desde Alevines hasta Tercera División Nacional, me gustaría presentar la siguiente

 

 DISCUSIÓN O CRÍTICA

1) Siendo de momento imposible –como los propios psicólogos mantienen- conocer con certeza el funcionamiento de la mente humana en el proceso de aprendizaje, es muy importante para los entrenadores conocer las variadas fundamentaciones psicológicas sobre el aprendizaje, pero creo que es fundamental intentar aprovechar la vertiente práctica de las teorizaciones y que puede ser inconveniente radicalizarse en cualquier opción.

2) Por ello, admito y aprovecho toda propuesta pedagógica, pero considero perjudicial desdeñar los aportes de cualquiera de ellas.

3) Los hallazgos de la corriente asociacionista-conductista nos aportan explicaciones muy convincentes a fenómenos como, por citar solamente un ejemplo,  la reiteración de bajos rendimientos y pobres resultados a lo largo de los años en campos determinados (los equipos “aprenden” e interiorizan - por asociación-  que no rinden en situaciones o terrenos determinados), lo cual me resulta de enorme utilidad, para intentar invertir la tendencia, para intentar “desaprender”. Del mismo modo, nadie puede negar que el uso de premios y castigos (refuerzos de conducta) se muestra  imprescindible en el manejo de grupos deportivos.

4) Los entrenadores somos, precisamente, y por mucho que reneguemos de ello, conductistas radicales al menos en una de nuestras misiones principales: elaborar las convocatorias y alineaciones. ¿O no estamos precisamente premiando a los jugadores cuyo rendimiento más nos satisface?. Cuando determinamos un cambio, ¿no estamos eligiendo y decidiendo en función de nuestras expectativas?. ¿Habrá que consultar quizá con todos los jugadores este tipo de decisiones?...Entonces, me gustaría saber cuándo un entrenador debe ser conductista, y cuándo debe ser cognitivista...¿Dónde estaría la coherencia de los radicales?...

5) ¿Es concebible una planificación de entrenamientos o temporadas de acuerdo con todos los implicados en ello?. ¿Cuándo ha de producirse el corte interrelacional, el necesario distanciamiento de los jugadores?.

6) Los entrenamientos, ¿han de convertirse en una asamblea de discusiones técnico-tácticas?

7) Con ciertas reservas, entiendo que los procesos pedagógicos de investigación-acción son de enorme utilidad en ámbitos indefinidamente abiertos y desconocidos; la filosofía, la psicología, las ciencias naturales...pero, ¿es un enfrentamiento deportivo un suceso indefinidamente abierto?. Yo no lo veo así. Es cierto que el fútbol es acíclico, se juega en contacto, no se usan las palancas más hábiles del hombre (las manos), se disputa al aire libre, hay errores de jugadores, árbitros y entrenadores...pero hay un Reglamento que limita enormemente todo lo que puede/debe suceder, en principio.
Además, entiendo que la tarea del entrenador, en el área táctica,  es, precisamente, “cerrar” en lo posible la actividad; cuando elaboramos un plan de juego, cuando planificamos, diseñamos y practicamos unas tareas, estamos intentando llevar el funcionamiento del equipo hacia constantes o tendencias controladas. Si me enfrento a equipos fuertes por el centro, procuraré distraer por fuera antes de entrar; si juego contra equipos presionantes procuraré que mi juego se base en pases cruzados y entradas desde atrás, etc. Si preparamos el juego en superioridad, habrá que reforzar positivamente las conductas de aprovechamiento del ancho del terreno, e intentar corregir y eliminar las contrarias. Si tenemos un equipo potencialmente fuerte en juego aéreo, es lógico que se insista en los entrenamientos en las jugadas por la banda para centrar y finalizar con remate por arriba, y no para finalizar como el entendimiento de cada jugador dé a entender...Por tanto, pienso que hay que utilizar entrenamientos basados en “búsqueda de soluciones” y “toma de decisiones”, pero también los basados en lo “dirigido”.

8) Los entrenamientos, a veces, son divertidos, pero seguramente son pocos los que  disfrutan devorando quilómetros, repitiendo esprines o cargando pesos...¿debo por ello dejar de ejecutar estas tareas?; ¿debemos renunciar a trabajar sobre las maniobras defensivas, monótonas y esforzadas….?

9) ¿Para quiénes dejamos los partidos “incómodos”?. Barro, hostilidad, rivales combativos, errores arbitrales...¿abandonamos? ¿cómo hemos entrenado la dureza?

10) El error puede tener un gran valor pedagógico, y, entrenando y jugando , es algo que inevitablemente se producirá, pero, por principio, es algo que debemos evitar. Errores, cuantos menos, mejor. Y el entrenador sabe –o debe saber- que hay decisiones incorrectas y decisiones correctas, y son éstas las que tiene que reforzar positivamente, al margen de que hay momento y lugar para trabajos más libres. Realmente creo que todos los entrenadores intentamos utilizar los errores –siempre presentes- para mejorar; el que se aborden con más templanza, transigencia, depende más del carácter del entrenador que de la metodología empleada.

11) Incluso con niños, o quizá más con ellos, por su impericia, he percibido muchas veces que los entrenamientos “libres”, los entrenamientos en que hay que buscar “la pauta que conecta”, son los más frustrantes para ...los menos hábiles y los débiles, aquellos a los que seguramente más hay que ayudar. ¿Por qué?; pues porque su propia torpeza, desconocimiento o debilidad les impide encontrar las pautas y se ven cada vez más relegados.

12) “Situaciones reales”...¿Qué situaciones reales?. Todos sabemos que un partido de fútbol puede ser muy parecido a otro partido...pero también muy diferente. Es dificilísimo reproducir situaciones reales, por otro lado; la simple ausencia de lo “oficialmente competitivo” convierte al entrenamiento en un sucedáneo de un partido... Con todo, hay ejercicios y juegos que son muy poco o incluso nada reales, pero de eficacia probada. ¿Habrá que dejar de usarlos en aras de la modernidad...?

13) Muchos profesionales de la docencia expresan su malestar con el papel que la moderna pedagogía les quiere adjudicar. Aún reconociendo que no sólo estará influyendo este aspecto en el fracaso escolar moderno, ¿podemos arriesgarnos a importar el modelo –sin cuestionarlo - al campo del entrenamiento deportivo...?

 

 CONCLUSIÓN

Reitero que estoy y siempre he estado abierto a las innovaciones, y creo que así actuamos la mayoría de los entrenadores (en realidad, pienso que si de algo pecamos, es de deslumbramiento ante novedades antes de que éstas demuestren su utilidad práctica...). Pero pienso que nuestra obligación es, precisamente, ser prácticos, utilizar todo lo que la experiencia ha ido demostrando ser productivo.

Recelo de todo aquello que llegue con pretensiones de universalidad y de arrinconamiento de todo lo tradicional.

No dudo, por principio,  de la buena fe de nadie, pero tampoco vivo en la absoluta ingenuidad. Por ello, no sé hasta qué punto la propaganda cognitivista se utiliza, en algunos casos, para eliminar de la competencia a los entrenadores “tradicionales”.

Y me permito reproducir, literalmente, un párrafo del libro ya referido, para plantear unas cuestiones finales.

“Donde quiera que las sociedades estén organizadas en divisiones rígidas y estratificadas de trabajo, riqueza y poder, surgirá naturalmente el racionalismo o nativismo para ayudarnos a “dar sentido” a esta experiencia social. Dondequiera que necesitemos gente (o animales) que sean rápidamente entrenados y reentrenados para realizar papeles obedientes, aparecerá el asociacionismo, y, de hecho, así ha ocurrido durante generaciones de domadores de animales mucho tiempo antes de que los psicólogos lo introdujeran en el campo humano. Dondequiera que se sienta la necesidad popular de transformaciones sociales fundamentales y reconstrucciones creativas, surgirá el constructivismo como una concepción popular de la naturaleza humana.....¿Por qué se da esta variedad? Porque existen necesidades sociales de que sea así”

....¿Una moda? ¿Una necesidad social?. Vivimos en una época en la que la palabra “democracia” ha alcanzado el estatus de cuasi-sagrada. En su nombre, incluso, aceptamos casi cualquier atropello. “Es para implantar la democracia”, se nos dice, y automáticamente estamos dispuestos a tolerar cualquier desatino....

Los entrenadores, ¿nos podemos permitir ser radicalmente demócratas?

Y si es una época, una moda, y si hay que comulgar incluso con postulados de practicidad no demostrada, si hay que parecer “políticamente correctos”, bien, pero sabiendo que no por ello estamos en lo cierto, sino simplemente en sintonía con la “necesidad popular”.

¿Llegará el día en que los entrenadores tengamos que consensuar incluso con los aficionados el planteamiento de entrenamientos y partidos...?

 

 Bibliografía

  • “Para comprender la Psicología”. Ken Richardson. (Libro de Bolsillo 1554. Alianza Editorial. Madrid 1991)
  • Artículos Psicología “Gran Enciclopedia Larousse” .(Planeta. Barcelona 1991 y sigs.)
  • Apuntes “Master Psicología de la Actividad Física y Deportiva”. (UNED-FUE. Madrid)
  • Artículos varios Internet (geocities.com, monografias.com, lasalle.org, Prof. Raúl Romero Guzmán, Prof. Samuel Vial, Prof. Andrés Miñarro, Dr. Ramón Ferreira)

 

Juan R. Salvadores Canedo

Entrenador Nacional de Fútbol
Master Psicología de la Actividad Física y del Deporte (UNED)
Master Psicología Deportiva (Maslow-Cattell)


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