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Defensa Colectiva

  

por Oscar de Leon Arias (Uru) < diegomartin1@hotmail.com >

 

 


  1. INTRODUCCION
    1. La Colocación de los Defensas
      - De qué depende la colocación de los defensas?
      - Cómo deben colocarse los defensas cuando la pelota está delante del arco contrario, en el centro?
      - Qué motiva la colocación de los defensas?
      - Cómo cambia la colocación de los defensas si la pelota pasa del centro hacia una banda lateral ? 
      - Por qué es correcta tal colocación de los defensas ?
      - Cómo deben colocarse los defensas, si el juego se libra en las cercanías del arco propio ? 
    2. La Colocación de los Volantes
      - Qué debe hacer el volante si el adversario domina la pelota con seguridad ? 
    3. Combinación de Defensas y Volantes
      - Cómo puede apoyar un defensa al otro ?
      - Cuándo y cómo debe cambiar el defensa ?
      - Qué debe hacer en tal caso el defensa más próximo, el defensa central ?
      - Qué método hay para ello ? 
  2. El RELEVO
    1. Ejercicios para la Enseñanza del Relevo
    2. Principales Errores que se cometen al realizar el Relevo
  3. La COBERTURA
    - Por qué necesitamos entonces la cobertura?
    - En qué consiste la cobertura ? 
  4. TRANSICION de Ataque a Defensa

 


 INTRODUCCION  

Frente a los ataques del adversario la defensa individual no siempre conduce al xito. Como el adversario organiza sus ataques casi siempre con la ayuda y cooperación de varios delanteros, asimismo estará obligada la defensa también a enfrentarse al mayor número de los atacantes con el juego conjunto de varios defensas. Frente al ataque conjunto se opone  la defensa conjunta, la defensa colectiva.

La base de la participación de la defensa colectiva es la aplicación precisa y casi automática de defensa individual. El jugador que no conoce bien los principios básicos de la defensa individual con la colocación, interceptación, etc., no podrá situarse tampoco en la táctica colectiva.

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 LA COLOCACIÓN DE LOS DEFENSAS  

Excepto el libero, cuyas funciones son de "seguro" de todo el sistema defensivo, los defensas marcan a los delanteros adelantados del adversario, generalmente a los dos extremos y delantero centro a base del principio de marcaje. En el marcaje, los defensas se colocan y se defienden según los principios generales mencionados en la táctica individual.

- De qué depende la colocación de los defensas?

Depende, ante todo, del centro de gravedad del juego. De una forma tienen que situarse los defensas cuando la pelota está delante del arco contrario y de otra si el centro de gravedad del juego se ha desplazado hacia una de las bandas laterales. Pero, naturalmente, cambiarán también su colocación cuando la pelota se encuentre directamente delante de la propia meta.

- Cómo deben colocarse los defensas cuando la pelota está delante del arco contrario, en el centro?

Los defensas laterales propios se encuentran en las cercanías de los dos delanteros extremos del adversario . Si los delanteros les son desconocidos, no sobrará un poco de cautela. En tal caso, los defensas no deben situarse demasiado cerca de sus adversarios. Porque no pueden saber si el jugador de enfrente es relativamente mas veloz o no. Por lo tanto, es razonable al principio situarse a 3-4 metros tras el adversario y un poco hacia el centro del campo. Igualmente, considerando este motivo y para evitar sorpresas, el defensa central también debe colocarse más atrás, a 4-6 metros tras su adversario. Así, pues, los tres defensas se sitúan en las puntas de un triángulo imaginario, con el líbero de seguro, por delante o detrás de ellos.

- Qué motiva la colocación de los defensas?

Si los defensas se situasen justamente tras los delanteros, una pelota repentinamente adelantado detrás de los defensas sería alcanzado por los rápidos atacantes mas pronto que por los mismos defensas, los cuales deben dar aún una media vuelta antes de iniciar la carrera. Por lo tanto, está justificado el retroceso de los defensas, el llamado marcaje a distancia.

Podrá alguien preguntar si es correcto tal retroceso cauteloso frente a los atacantes. Es indudable que una tal colocación facilita para los delanteros la recepción de un balón rápido y raso mandado a los atacantes, pero solo cuando el balón ofrece la posibilidad de pasar al marcaje estrecho, es decir, a la intervención e interceptación durante la recepción del balón.

La situación retrasada del defensa central está justificada sobre todo en caso de adversarios más rápidos, porque desde esta posición puede ayudar más fácilmente a sus compañeros de defensa rebasados.

Defensas centrales tácticamente poco formados incurren a menudo en el fallo de adelantarse delante de la línea de sus compañeros de defensa si su adversario se retira un poco. Esta situación no es ventajosa de ninguna manera para el defensa central desde el punto de vista de acosar al extremo que ha pasado acaso tras el defensa lateral. La persecución de un extremo escapado, debe ser asumida generalmente por el defensa central y por el otro defensa lateral. El otro defensa está bastante lejos y así no puede inmiscuirse en el juego con mucha probabilidad. En el caso dado, es el defensa central el que podrá cruzarse con eficacia con el adversario, pero solo cuando no se adelanta mucho, sino que se coloca tras la línea de sus compañeros de defensa.

Naturalmente, si nuestros defensas conocen a los adversarios y saben que en velocidad quedarán atrás, podemos modificar algo la colocación. Pueden arriesgar acercarse más al adversario y sofocar así los ataques ya en su principio; tienen posibilidad de interceptar antes o durante la recepción.

En un caso dado podemos imaginar también que los defensas se colocan delante de los adversarios, sobre todo los defensas laterales. Pero hay que advertir que estas situaciones son excepcionales. En general, no se puede permitir que un defensa se coloque delante de su adversario.

El líbero permanece detrás de la línea de sus compañeros defensivos, dado que su posición central le hace responsable del cuidado y seguridad de su propio arco. Debe tener en cuenta siempre que el delantero contrario más peligroso es el del centro, por ser el que se mantiene habitualmente en una posición más vertical en relación al arco. Con todo, si juega muy retrasado, el líbero siempre podrá tener ventaja en los pases largos del enemigo, aunque éstos sean muy veloces en ataque. Claro que ello siempre limitará sus posibilidades creativas.

El uso de un líbero queda especialmente justificado frente a atacantes muy rápidos, porque permaneciendo más al fondo, y libre de marcaje, su posición le permitirá moverse con facilidad para ayudar a sus compañeros de defensa que son desbordados por los delanteros contrarios.

- Cómo cambia la colocación de los defensas si la pelota pasa del centro hacia una banda lateral ?

Los defensas se colocan oblicuamente, según el sitio de la pelota. Si la pelota llega al lado izquierdo desde el punto de vista de los defensores, el defensa lateral izquierdo se coloca justo tras su adversario. El defensa central se pone tras la línea de su compañero un poco hacia la pelota y el defensa lateral derecho todavía mas atrás, hacia el centro, muchas veces a 10-15 metros de su adversario. Si la pelota llega al lado opuesto, se cambia, naturalmente, la dirección de la línea de los defensas y su colocación será justamente al revés.

- Por qué es correcta tal colocación de los defensas ?

Porque así se aseguran con mayor eficacia contra la escapada. Si, por ejemplo, el extremo rebasa al defensa lateral izquierdo, el defensa central puede cruzarse fácilmente en su camino. Así sirve también a la seguridad el retroceso del otro defensa lateral. Si la pelota se encuentra en el lado opuesto, el defensa lateral puede acercarse hacia el centro con tranquilidad. Si acaso el extremo derecho patea la pelota lateral hacia el lado opuesto, el defensa lateral puede llegar rápidamente al adversario de su custodia con una carrera rápida. El vuelo largo de la pelota arqueada deja suficiente tiempo para realizar esta carrera.

- Cómo deben colocarse los defensas, si el juego se libra en las cercanías del arco propio ?

Entonces los defensas pasan al marcaje estrecho. Cuanto más cerca está la pelota del arco propio tanto mas estrechamente deben colocarse los defensas tras sus adversarios. En tal caso, el marcaje estrecho ya no corre el riesgo de que un delantero rápido escape de su defensa, porque ya no hay bastante espacio para desarrollar en velocidad. A pesar de ello, el defensa central no debe correr tras el delantero casualmente retrasado y delante de la línea de sus compañeros de defensa. Sigue ocupando una colocación central y teóricamente es el último jugador con el cual se enfrentará el delantero que corre hacia el arco.

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 LA COLOCACIÓN DE LOS VOLANTES  

Los volantes deben observar a los adversarios correspondientes. En cada caso, cuando algún jugador del adversario domina la pelota, tienen que buscar a sus oponente respectivos y colocarse tras ellos. Es necesario porque son generalmente los preparadores de los ataques enemigos. En esta función hay que molestarles continuamente. El marcaje estrecho no es arriesgado en los volantes porque incluso en caso de una escapada, los volantes están asegurados por los defensas, situados mas atrás.

La colocación de los volantes también depende de la posición de la pelota, de la situación del juego. Si la pelota se encuentra en el centro, los volantes se colocarán, en principio, en la misma línea. Si la pelota está con los propios atacantes, los volantes pueden colocarse delante de sus adversarios, porque de esta manera pueden atrapar más fácilmente la pelota rechazada.

Si el ataque se libra por un lado del campo, el volante del mismo lado se coloca delante, mientras los otros volantes pasan hacia dentro, al centro del campo.

- Qué debe hacer el volante si el adversario domina la pelota con seguridad ?

No debe acosarle de ninguna manera. Tiene que acompañarle tenazmente y esperar la ocasión en que pueda interceptar sin riesgo. Si el defensa corre con fuerza y casualmente el adversario es un buen regateador, la línea delantera del adversario puede alcanzarlo con un dribbling logrado con mucha ventaja.

Los volantes deben sentir la responsabilidad, en cada momento de su intervención, que deben al conjunto y, sobre todo, a los defensas. Los volantes deben seguir en todo caso las instrucciones del defensa central.

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 COMBINACION DE DEFENSAS Y VOLANTES  

Cuando el volante es desbordado por los delanteros adversarios, debe correr tras del rival y empezar de nuevo la lucha con él. Si el marcaje fracasa, según el peligro, habrá necesidad del cambio entre volantes y defensas.

El volante que corre solo hacia el arco, debe ser atacado en tal caso por uno de los defensas laterales. Esta solución es mas favorable porque el defensa central dejaría libre sólo un atacante momentáneamente es menos peligroso al lado de la banda lateral.

El defensa central ataca al interior sólo cuando éste adelanta por el centro hacia el arco.

El volante, después de ser desbordado, marcará al adversario de aquel defensa que se apresuró a ayudarle. Generalmente, el volante debe marcar siempre al extremo que queda libre, es decir, a aquel jugador que momentáneamente es menos peligroso para el arco y, por lo tanto, una tardanza eventual del volante no ocasionaría ningún daño.

Si el interior que corre hacia el arco por el centro ha sido marcado por el defensa central, el delantero centro que queda libre debe ser marcado por el defensa mas cercano y a su posición debe correr lo mas rápidamente posible el volante rebasado.

Esta situación es bastante peligrosa porque para su despeje se necesita un cambio triple.

La defensa es relativamente fácil. El método defensivo basado en el marcaje prescribe con precisión la función de todos los defensas. La solución de esta función no es difícil en caso de una formación casi idéntica, si todos los jugadores conocen y cumplen las prescripciones.

Será dudoso el éxito de la defensa si alguno de los defensas queda fuera de juego como consecuencia de la táctica ofensiva del adversario o por un fallo propio. El cambio puede ofrecer una posibilidad para evitar momentáneamente el peligro, pero hay momentos en que los atacantes, durante el cambio de sitio de los defensas, quedan completamente libres durante unas décimas de segundo a pesar de ejecutar el cambio de sitio lo mas limpiamente posible. Si estos momentos decisivos pueden ser aprovechados por el adversario, la formación de una situación de gol es casi inevitable.

Es evidente, pues, que la defensa del marcaje también tiene sus lados vulnerables. Desde el punto de vista de la colocación, es la supremacía numérica del adversario lo que significa el mayor problema. En tal caso será necesario el cambio de posiciones de los defensas o el relevo que ha de ser lo mas perfecto y rápido posible, porque abrirá una brecha peligrosa, aunque momentáneamente, en la solidez de la defensa. Las dificultades originadas por el relevo pueden ser disminuidas por la defensa bien entrenada, pero no pueden ser eliminadas.

Esta defensa se edifica sobre el marcaje, a base del principio de seguridad mutua. Nuestro principio básico debe ser que delante de los delanteros, que significan siempre el mayor peligro relativo para la portería, debe haber siempre un "obstáculo", es decir, un defensa. Así, pues, mantendremos el marcaje riguroso sólo hasta que no se presenta un adversario libre situado en una posición relativamente peligrosa en el circulo defensivo del arco. En tal caso, será necesario un relevo o cambio de sitio, con la reserva del principio del marcaje. Pero con el relevo hemos desviado el peligro transitoriamente. La supremacía numérica del adversario estará equilibrada solamente entonces cuando el defensa, desbordado y que ha fallado transitoriamente, puede participar de nuevo en la actividad desviadora colectiva de la defensa.

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 EL RELEVO DE LOS DEFENSAS  

Al tratar de la colocación de los defensas ya hemos indicado que la forma de colocación de éstos no es individualista, sino que se efectúa en interés del equipo, del éxito de la táctica defensiva.

Los defensas deben colocarse en cada momento del juego de manera que, en caso necesario, puedan prestar una ayuda rápida y eficaz a sus compañeros de defensa.

- Cómo puede apoyar un defensa al otro ?

Con el reemplazo o relevo. El adversario de un defensa desbordado será atacado generalmente por el compañero más cercano. El defensa que abandona transitoriamente el adversario a su custodia y ataca al jugador de su compañero de defensa desbordado, ha cambiado de hombre o, con otras palabras, ha cruzado.

- Cuándo y cómo debe cambiar el defensa ?

El cambio es necesario si han rebasado a un defensa y el delantero puede correr libremente hacia la portería. Entonces ha llegado el momento en que hay que iniciar el cambio.

Pero hay que iniciar el cambio con cautela. Si el ataque del adversario se desarrolló con rapidez lejos del arco y la defensa no se organizó, el jugador que cambia no debe abandonar en seguida a su propio adversario y correr sobre el jugador escapado. En tal caso el jugador que cruza debe aminorar su ataque. Es necesario porque así los defensas y volantes adelantados tendrán tiempo de retroceder y ayudar a su compañero.

Hay que ejecutar con prontitud el cambio, cuando el juego se desarrolla delante del arco propio, porque el jugador libre puede ser en seguida peligroso para la portería. Y la ejecución del cambio es más fácil en caso de una defensa compacta porque la distancia entre los defensas ( y atacantes ) se ha estrechado considerablemente.

Miremos unos ejemplos de cómo se ejecuta el relevo entre los defensas. Suponemos que alrededor de la línea divisoria, el extremo derecho del adversario ha desbordado a nuestro defensa lateral izquierdo, teniendo ante si el camino libre hacia nuestra portería.

- Qué debe hacer en tal caso el defensa más próximo, el defensa central ?

Si corre en seguida sobre el extremo derecho, comete un fallo. Como faltan de la línea defensiva tanto el defensa desbordado como los medios volantes adelantados, el adversario ha adquirido superioridad numérica. Si los defensas quieren hacer frente al ataque con alguna esperanza de éxito, tendrán que asegurar por lo menos la superioridad numérica.

- Qué método hay para ello ?

Hay que retardar el ataque. Esto podrá ser alcanzado por el defensa central que corre lentamente hacia el jugador escapado, mientras sus compañeros se retiran lo más rápidamente posible. Entretanto, pone atención para que el extremo no sea capaz de pasar al delantero abandonado con una pelota por alto. Lo logra cerrado el camino del extremo, es decir, del balón hacia el arco y dando con ello posibilidad sólo para un pase lateral, cruzado.

Pero, entretanto, el defensa lateral derecho también adentrado tendrá suficiente tiempo para bloquear al delantero centro e incluso los demás defensas también podrán reintegrarse a sus puestos.

El cambio no debe ser precipitado. Si el defensa central abandona demasiado aprisa al delantero centro y corre hacia el extremo derecho, podrá acarrear el peligro de que el extremo pase el balón al delantero centro antes de que el defensa lateral derecho se haya hecho cargo del marcaje. En el cambio hay que determinar cual es el jugador que significa mayor peligro. Pero no hay tiempo de discernirlo cuando el balón, es decir, el jugador libre ha entrado en una zona peligrosa a la portería. En tal caso, hay que cambiar en seguida. El líbero, entretanto, actuará como cerrojo de todo el sistema.

Hay necesidad de cambio también cuando algún atacante ha desbordado al defensa central en medio del campo. En tal situación, es el defensa lateral más cercano quien tiene que cambiar. En caso de ser rebasado el defensa central, el lateral debe marcar en seguida al jugador aquel, porque el jugador que ataca al arco desde el centro significa el mayor peligro.

Si el rebasar al central se efectuó con un pase transversal, el cambio no ocasiona ninguna dificultad porque el defensa del lado opuesto ya se acercó para la protección.

La confusión se producirá cuando el delantero centro desborda al central después de un juego en el centro del campo. Entonces, si no existe la armonía necesaria entre los tres defensas, el retraso, aunque sea momentáneo, puede acarrear una situación crítica para la portería.

Naturalmente, el defensa central desbordado no permanecerá quieto, sino que procurará intervenir en el juego lo mas pronto posible en la labor de la defensa. Cuando tiene alguna posibilidad de alcanzar al delantero centro, debe correr tras él, pero para ello tendrá muy pocas posibilidades. Por lo tanto, será mejor que elija el marcaje rápido del adversario de su compañero sustituto, sea uno de los extremos o uno de los interiores.

En resumen: el relevo es una arma muy importante en el despeje de los ataques. Una condición importante de la aplicación correcta de estos relevos, es la colocación adecuada de los defensas. Los cambios, precisos como un reloj, exigen una cooperación eficaz de los defensas.

El éxito de los relevos, el despeje de los ataques, depende no solo de la ejecución correcta y calculada de los cambios de sitio, sino que también es importante con qué rapidez pueden entrar otra vez activamente en la defensa, los defensas desbordados o adelantados.

Vemos a menudo en encuentros defensas tácticamente poco formados que se paran cuando han sido burlados y, generalmente, sólo miran los esfuerzos de sus compañeros, en vez de dar la vuelta en seguida y correr en su ayuda. Los cambios mejor calculados volverán a ser ineficaces si no pueden equilibrar entretanto la superioridad numérica momentáneamente del adversario.

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 EJERCICIOS PARA LA  ENSEÑANZA DEL RELEVO  

Debemos demostrar el relevo en forma muy simplificada, primero entre dos jugadores, practicando luego el juego de conjunto entre defensas con ejercicios gradualmente más difíciles.

Algunos ejercicios para la enseñanza sistemática de los relevos :

  • a) Colocamos dos objetos ( estaca, pelota ) en el suelo a 8-10 metros de distancia. Situamos un jugador tras cada uno de estos objetos. A señal de pito ambos jugadores cambiarán de sitio con la técnica de colocación ya conocida ( con pasos laterales ).
  • b) Este mismo ejercicio puede ser ejecutado en movimiento también, de manera que los objetos colocados serán sustituidos por dos jugadores que se mueven paralelamente en línea recta. Los defensas cambiaran su sitio retrocediendo.
  • c) Más tarde entregaremos un balón a uno de los atacantes. Conduciendo la pelota esquiva a su adversario y sigue adelante. El otro defensa cambia, mientras el esquivado corre sobre el atacante libre.
  • d) Ahora situamos tres defensas frente a dos atacantes. Los defensas se colocan a 8-10 metros entre si. Uno de los defensas laterales no tiene adversario.
    Uno de los atacantes conduce la pelota, esquiva a su defensa y sigue conduciendo la pelota. El jugador del centro corre contra el jugador conductor y el otro defensa libre contra el atacante abandonado. Hay que ejecutar este ejercicio a ambos lados.
    Para hacer mas real este ejercicio, podemos permitir que el jugador que conduce la pelota pueda entregarla según voluntad, después de abandonar a su defensa. Los defensas no pueden interceptar, sino obstaculizar solo el ataque con su colocación.
  • e) Cuando los alumnos ejecutan bien el cambio a ambos lados, podemos iniciar la forma de ejercicio de 3-3, primero estando parado y sin pelota, luego en movimiento y después con pelota.
    En el ejercicio de 3-3 podemos cambiar el sitio del relevo. Los atacantes pasan la pelota entre si, luego uno de ellos pasa con engaño por su defensa. Después de esto, los defensas cambian libremente. Los defensas no deben obstaculizar el relevo engañoso de los atacantes. Pueden interceptar a los delanteros sólo después de ejecutar el cambio.
    Los alumnos deben ejercitar con cuidado especial aquellos cambios que son necesarios después del desbordamiento del defensa central. Ésta es la forma mas difícil de cambio. Los defensas deben orientarse entre si con voces de mando. Por ejemplo, aquel defensa lateral que pasa hacia el centro debe iniciar su intención  al compañero del lado opuesto, para que no abandonen los dos al mismo tiempo a su adversario.

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 PRINCIPALES ERRORES QUE SE COMETEN AL HACER EL RELEVO  

La falta más frecuente en el relevo es que los defensas abandonan demasiado pronto al adversario hasta entonces custodiado. Con ello ofrecen la posibilidad de que el atacante libre pase en seguida el balón a su compañero igualmente libre. Podemos eliminar este fallo si primeramente el tercer defensa abandona al atacante menos peligroso. Por ejemplo, en el del desbordamiento del extremo derecho, el defensa lateral derecho debe abandonar al extremo izquierdo. Después de ocurrir esto, el defensa ha llegado a las cercanías del delantero centro y entonces puede acelerar su movimiento el defensa central para recibir el extremo derecho adelantado.

Si los defensas no se colocan en línea oblicua no pueden crear las posibilidades de un cruce eficaz.

Los fallos pueden ser evitados por los defensas en el juego si se orientan mutuamente. Cerca de la portería el guardameta y, más lejos, el defensa central deben dar las instrucciones, de una parte para la colocación correcta y, de otra, para la ejecución de los relevos.

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 EL PRINCIPIO DE LA COBERTURA  

Al principio de la colocación de los defensas hemos indicado que la relación entre los defensas, su sitio en el campo está justificado por motivos racionales. Tienen que ocupar siempre una posición de donde puedan correr lo mas pronto posible y con la mayor eficacia en ayuda de sus compañeros amenazados. Los defensas tienen que asegurarse mutuamente y con ello asegurar la defensa de todo el equipo.

Este es el objetivo de la colocación oblicua, la cual facilita el relevo en caso de ser rebasados por un adversario. Pero se necesita la aseguración no sólo en un desbordamiento. Tenemos que asegurar a los compañeros también si el adversario, visiblemente, no puede o no quiere rebasarnos.

- Por qué necesitamos entonces la cobertura?

Puede ocurrir a menudo que el balón, rodando lo más inocentemente por el suelo, de repente salte y así no lo acertará la defensa que procura despejar. Puede ocurrir, todavía mas frecuentemente, que el defensa no calcule bien el arco del balón que llega del aire y corra debajo de él. También es frecuente el caso en que en la lucha por un balón alto, el balón rebota delante del arco nuestro mientras el defensa que cabeceaba cae al suelo perdiendo su equilibrio.

Si los defensas no cuentan con estas posibilidades, puede formarse una situación desagradable tras la línea de defensa. Por ello es necesario la aseguración del defensa que lucha por el balón, incluso cuando el defensa pueda - según nuestro parecer - patear, o cabecear el balón con seguridad.

- En qué consiste la cobertura ?

Aquel defensa que está mas cerca al jugador que se prepara a intervenir, debe acercarse a su compañero más atrás de lo prescrito. El jugador asegurador puede abandonar con tranquilidad a su propio adversario porque no es probable que la pelota llegue al delantero abandonado. El asegurador permanece detrás de su compañero hasta que éste patea o cabecea la pelota. Después toma lo más pronto posible su colocación de defensa regular, dependiendo de la posición de la pelota.

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  TRANSICIÓN DE ATAQUE A DEFENSA  

Podemos decir que la táctica defensiva es correcta si los atacantes no pueden conseguir una superioridad numérica duradera frente a los defensores. La supremacía numérica de los atacantes es una desventaja fundamentalmente incombatible en el procedimiento defensivo basado sobre el marcaje. Uno de los atacantes queda siempre libre. En caso de un juego atacante táctica y técnicamente perfecto, los defensas serán incapaces de hacerse con la pelota. Que los defensas lleguen a la pelota frecuentemente a pesar de la desventaja numérica, es la consecuencia de los fallos tácticos y técnicos de los atacantes. Pero la defensa no puede basar su eficacia solamente sobre los fallos del adversario. Eso será demasiado arriesgado. El equipo debe hacer todo lo posible para enfrentarse a los ataques con la esperanza del éxito.

La consecución de la superioridad numérica tiene sus métodos especiales. Las entregas y engaños son aptos sólo para la formación de una superioridad numérica duradera, el mejor método es la iniciación rápida de un ataque. Si el adversario pasa de la defensa a un ataque con un balón rápido y pateado inesperadamente adelante, puede sorprender a la defensa adelantada. La organización de la defensa no puede ser nunca tan sólida en el tercio central del campo como delante de su portería. Allí los defensas están relativamente lejos entre si y, por lo tanto, un desbordamiento es más fácil.

Para equilibrar la superioridad numérica existen dos métodos: la defensa procura retardar el ataque y ganar con ello tiempo para los jugadores adelantados pueden retroceder, o reemplaza provisionalmente el volante o acaso defensa que falta por otro jugador.

Entre los métodos, el segundo parece mas ventajoso. El retardo del ataque no se logra siempre. Es mas fácil alcanzar el equilibrio numérico que asegura el despeje eficaz del ataque con la ayuda de cambio de funciones.

El caso mas sencillo del cambio de funciones es cuando el defensa, o volante, adelanta en ocasión de un córner o de un castigo. El sitio del defensa adelantado debe ser reemplazado en tal caso con un jugador adecuado y no debemos permitir de ninguna manera una deficiencia numérica en la defensa, ni aún cuando los delanteros del adversario estén débiles.

La transición del ataque a defensa debemos asegurarla lo mas rápidamente posible. La posición del defensa o volante que entra en el ataque tiene que ser reemplazada por el compañero mas cercano que no interviene en el ataque, ya durante el desarrollo del ataque e independientemente de su función. Será imposible esperar que, en caso de perder el balón, el defensa o volante esté en seguida otra vez en su sitio porque hace instantes aún participaba en el ataque. Para ello será incapaz físicamente.

En los momentos críticos de la transición de ataque a defensa no debemos interpretar rígidamente el principio defensivo de marcaje, independientemente de la situación formada.

Naturalmente, el estado transitorio no puede durar mucho tiempo. El defensa adelantado debe ocupar de nuevo su posición acostumbrada lo mas pronto posible y marcar a su adversario, devolviendo al jugador que le ayudaba la libertad de actuación.

En el fútbol moderno las funciones no se diferencian estrictamente. El delantero no juega solo delante. Está obligado a participar en la tarea defensiva en caso necesario. La aseguración de la defensa es importante sobre todo cuando el equipo propio ataca el arco contrario. En tal caso puede ser esa línea defensiva desorganizada y relajada sorprendida fácilmente por la iniciación rápida de un ataque del adversario.

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