Este documento es
una adaptación de la ponencia presentada en el 1er Congreso
Mundial de Postgrados en Medicina del Deporte. Bogotá, Marzo
del 2000.
Parece que entre
los mismos entrenadores no es claro aun el concepto de Psicología,
y por consiguiente tampoco el de Psicología del Deporte.
Sin embargo con frecuencia recurren a términos propios de
esta ciencia para explicar un resultado adverso o un desempeño
poco satisfactorio. Términos como "mentalidad",
"actitud", "motivación", "agresividad",
"personalidad", entre otros, se escuchan repetidamente
entre quienes trabajan en el fútbol, reforzado por quienes
lo comentan través de los medios. Sin embargo no es realmente
mucho lo que se hace al respecto; pocos, muy pocos son los clubes
que tienen dentro de su nómina junto con el médico
y el fisioterapeuta a un profesional de la psicología y en
su ausencia son igualmente escasos los directivos o los entrenadores
que se preocupan y ocupan realmente de trabajar estos aspectos con
los jugadores.
Se cree por ejemplo
que trabajar en lo psicológico significa trabajar en lo disciplinario
o lo moral (puntualidad, respeto, obediencia), o ser amigo de los
jugadores, o tenerlos al día en sus respectivos pagos y ser
generosos en las bonificaciones; pero especialmente el entrenador
considera que cumple la función de psicólogo cuando
aconseja a sus muchachos, cuando conversa con él y lo orienta
sobre lo correcto y lo incorrecto. Y eso es positivo, es necesario,
mas no es suficiente.
El psicólogo
del deporte además de trabajar por el desarrollo y bienestar
integral del deportista, debe ser el responsable de la preparación
psicológica del mismo, partiendo de la premisa básica
de que el aspecto psicológico debe ser considerado definitivamente
como "parte constitutiva de su preparación global, como
un elemento más que tiene que interactuar apropiadamente
con el aspecto físico, técnico y táctico"
(Buceta, 1998), y que como éstos puede y debe ser entrenado.
Desde la psicología
del deporte entendemos la preparación psicológica
como un proceso pedagógico para incrementar el rendimiento
deportivo mediante el desarrollo de un control efectivo sobre las
variables de orden psicológico relacionadas con el logro
futbolístico, formando además recursos y cualidades
útiles para el desempeño del futbolista en otros ámbitos
de su vida (Valdés, 1996).
Pero adicionalmente
y no menos importante, es el rol clínico que igualmente debe
desempeñar el psicólogo en este ámbito dado
que, como lo afirma Cernuda (1998) "los aspectos clínicos,
preventivos y de potenciación de la salud mental son fundamentales
para el rendimiento de estos profesionales y su equilibrio".
Algunas de las circunstancias que con frecuencia hacen necesaria
la intervención psicológica son el exceso de presión,
el funcionamiento al límite, la competitividad, el sobreentrenamiento,
las transiciones profesionales, las lesiones, entre otros; ellas
pueden conducir a problemas como depresión, estrés,
fobias, síndrome del quemado, problemas de personalidad o
desórdenes alimenticios.
Preparar (según
el Diccionario Etimológico) significa alistar, aprontar,
disponer para un propósito específico o para un acontecimiento;
viene del latin praeparare "prae" antes, de antemano y "parare".
Hoy sabemos con absoluta
certeza como lo afirma González (1992), que el 50% de las
potencialidades de un deportista dependen de su preparación
mental; aquel que carezca de ella dejará de explotar el 50%
de sus reales posibilidades
El momento mas indicado
para iniciar el proceso de entrenamiento psicológico es cuando
los chicos apenas se inician en la práctica deportiva, pues
"como cualquier entrenador experimentado sabe, es más
fácil y rápido desarrollar una técnica física
adecuada en un principiante, que modificar una técnica pobre
en un deportista experimentado" (Williams, 1991, p.437).
Así como con
el entrenamiento físico-técnico se debe trabajar sobre
la base de una planificación, el entrenamiento psicológico
debe también responder a una planificación enmarcada
dentro de la establecida por el Cuerpo Técnico:
- Periodo
de preparación general, o pretemporada, (6 a 8 semanas)
durante la cual se deber realizar la evaluación psicológico
tanto individual como de equipo, mediante las diversas técnicas
de recolección de información: registros de observación,
pruebas, entrevistas.
- Periodo
de preparación específica, que se superpone con
el de competencia (aproximadamente cuatro meses por semestre),
en el que mediante trabajo de campo se debe realizar el entrenamiento
en destrezas psicológico-deportivas específicas
aplicadas al trabajo deportivo; paralelamente se inicia y continúa
el trabajo sobre las otras áreas de intervención
que describo mas adelante. El espacio para este trabajo debe
estar contemplado en los microciclos.
- Trabajo
de pre-partido: No existe en nuestro medio el concepto de "calentamiento
psicológico" y por lo tanto tampoco se trabaja científicamente
como sí el calentamiento físico. Aún no
existe en nuestro fútbol la cultura del Psicólogo
dentro de la cancha o en el banco. Sin embargo, existe numerosa
evidencia que señala la necesidad de controlar los estados
psicológicos en los momentos previos a un partido.
- Partido:
Es al jugador a quien le corresponde aquí desplegar toda
su capacidad y emplear efectivamente durante su partido las
técnicas trabajadas con anterioridad; sólo al
Entrenador le corresponde intervenir para dar las instrucciones
o hacer los ajustes de orden táctico que considere necesarios.
- Trabajo
post-partido: Es fundamental realizar una evaluación
del desempeño individual y colectivo y a partir de ella
establecer los objetivos de trabajo para el nuevo microciclo.
Adicionalmente, el Psicólogo debe prestar su apoyo en
los procesos de recuperación de lesiones, a través
de un trabajo interdisciplinario con el Departamento Médico
pues está demostrada la incidencia de la respuesta emocional
y del estado psicológico general sobre la respuesta al
proceso de rehabilitación (Larumbe, 1996)
Presento a continuación
una descripción de las áreas que considero deben ser
objeto de intervención por categoría, de manera que
el futbolista que desde chico es preparado psicológicamente
de manera adecuada, sólo requerirá cuando sea profesional
de una asesoría para garantizar el mantenimiento de sus habilidades.
No incluyo la categoría preinfantil (10-11 años) pues
observo que la relación costo-beneficio no es positiva dada
la alta rotación en estas edades y las dificultades de trabajar
en proyectos tan a largo plazo.
CATEGORIA |
OBJETO DE LA PREPARACION PSICOLOGICA |
INFANTILES (12 – 13 años) |
- Creatividad y lúdica
- Valores y hábitos
deportivos
- Introducción
al desarrollo de destrezas psicológico-deportivas.
|
PREJUVENIL (14 – 16 años) |
- Intervención
sobre factores de riesgo
- Fortalecimiento
de valores y hábitos
- Inteligencia táctica
- Entrenamiento en
destrezas psicológico-deportivas.
|
JUVENIL – 1ª C. (Sub - 20) |
- Intervención
sobre factores de riesgo
- Toma de decisiones
y definición de proyecto de vida.
- Inteligencia táctica
- Fortalecimiento
de destrezas psicológico-deportivas
|
PROFESIONAL |
- Mantenimiento:
- - Dominio de
destrezas psicológico-deportivas
- - Madurez psicológica
para solución de problemas
|
Se observan unas
líneas de acción como constantes :
- Valores
y hábitos deportivos: Weimberg (1996) describe cómo
los entrenadores al discutir con los árbitros, o bien
los preparadores físicos al aconsejar aprovecharse de
la lesión de un contrario, por ejemplo, influyen sobre
los valores de los jugadores; y afirma "Es mucho mejor
admitir los valores morales que alentamos o de los que disuadimos,
antes que influir en ellos de manera fortuita" (p.568).
Los valores positivos influyen también sobre el desempeño
deportivo así como sobre el comportamiento general del
futbolista; "el rendimiento a costa del sacrificio de valores
morales es simplemente carente de ética y puede llegar
a conspirar también contra el rendimiento" (Valdés,1996
p.31). De otro lado, unos hábitos de vida sanos, en cuanto
a alimentación, descanso, cuidado general del cuerpo,
manejo del tiempo libre, etc., también deben ser objeto
de formación y fortalecimiento.
- Factores
de riesgo: Más que prevenir situaciones de crisis, el
objetivo como lo señalan Danish y D’Augelli (1980, citados
por Riera, 1991), es favorecer y enriquecer la capacidad de
los jugadores para afrontar constructivamente sus experiencias,
desarrollar habilidades mas eficaces de afrontamiento y de solución
de problemas. A este proceso le llaman "intervención
para el desarrollo vital".
- Inteligencia:
Al respecto, dice González (1996, p.23) "lo que
más diferencia a un deportista de otro es la forma de
utilizar su inteligencia al aprender su deporte, al entrenar
y al competir."; también Johan Cruyff: ". .
. el fútbol es un juego que se juega con el cerebro."
(Ruiz, 1999). No basta con entrenar fuerte, hay que entrenar
inteligentemente.
- Destrezas
psicológico-deportivas: De acuerdo con las exigencias
psicológicas específicas del fútbol así
como de una evaluación inicial, el entrenamiento se orienta
fundamentalmente al desarrollo y fortalecimiento del control
sobre los siguientes procesos psicológicos:
- Activación,
entendiéndose como control de la ansiedad, especialmente
la precompetitiva y la que se genera durante el desarrollo de
un partido que con frecuencia lleva al jugador a cometer errores
significativos.
- Motivación,
uno de los aspectos más relevantes y que genera gran
confusión; el futbolista profesional debe ser capaz de
ejercer control sobre sus niveles de motivación, independientemente
de los factores externos que lo puedan afectar.
- Procesos
cognitivos: Los futbolistas deben aprender a remplazar las atribuciones
externas con atribuciones que están dentro de su control,
a modificar sus estilos de interpretación de los hechos
(condicionados por la misma cultura del fútbol) en beneficio
de sus propias posibilidades de aprendizaje, desarrollo y superación.
- Concentración,
que en el fútbol obliga al jugador a una permanente acomodación
pues permanentemente y en ocasiones de forma muy rápida,
debe cambiar su foco atencional a campos de diferente amplitud
(toda la cancha – el arco)
- Control
emocional, una de las debilidades mas habituales dentro de nuestros
futbolistas y de la que inteligentemente puede sacar ventaja
el equipo contrario. Siendo el fútbol un deporte esencialmente
emotivo, exige tanto a jugadores como a su Cuerpo Técnico
saber mantener la cabeza fría especialmente en momentos
decisivos dentro de un encuentro.
- Destrezas
psico-sociales, indispensables para un deporte de conjunto como
es el fútbol; entre estas deben ser de especial atención
la cohesión, la comunicación y el manejo de conflictos
Ninguna de estas
habilidades se desarrolla de manera espontánea ni se presenta
como acto de obediencia a la orden impartida por el Técnico.
Son habilidades que toca enseñar, desarrollar, perfeccionar
y poner a prueba mediante un trabajo de entrenamiento. Así
como el jugador a quien se le ordena cobrar un tiro libre sin haberlo
entrenado seguramente fallará, así mismo fallará
en el intento de motivarse o tranquilizarse al impartírsele
tal orden si no ha aprendido cómo
hacerlo.
Cohen (1998) presenta
como modelo de preparación de jugadores el proceso que se
realiza en el Ajax F.C., club en el que la edad promedio de sus
jugadores procedentes de su misma escuela de fútbol es de
20 años y de donde han salido jugadores de la talla de Cruyff,
Van Basten, Bergkamp, Seedorf, Kluivert, Güllitt, entre otros,
con positivos resultados que se han obtenido a lo largo de un período
importante de tiempo, basando el trabajo en variables técnicas,
de velocidad, personalidad e intelectuales, (entiéndase estas
dos últimas como variables psicológicas) sumado a
una planificación a largo plazo, una cultura propia del club
y entrenadores comprometidos en proyectar en el tiempo los sistemas
de juego y la calidad de sus jugadores. Y concluye: "Debemos
considerar al futbolista en cualquier situación como una
entidad que percibe, siente y se mueve, existiendo una estrecha
relación entre la ejecución externa del acto al realizar
el movimiento deportivo, y por otro lado la regulación interna".
Cuando la preparación
del futbolista de alto rendimiento se concibe y ejecuta como proceso,
con una visión integrada y una perspectiva global, se obtienen
resultados no accidentales ni fortuitos, sino sistemáticos
y regulares.
REFERENCIAS
- Buceta, J.M. (1998) Psicología del entrenamiento
deportivo. Madrid, ed.
Dykinson.
- Cernuda, A. (1998) Problemas
psicologicos en deportistas y artistas de alto nivel. (Abstract
del simposium de psicologia del deporte). II Congreso Iberoamericano de Psicología, Madrid.
- Cohen R. (1998) Fútbol:
detección y desarrollo del talento deportivo. Lecturas educación física
y deportes. (En red)
Año 3, Nº 10. Disponible en: www.sportquest.com
- González, J.L. (1996)
El entrenamiento psicológico
en los deportes. Madrid,
ed. Biblioteca Nueva.
- Larumbe, E. (1996) Variables
psicológicas implicadas en la rehabilitación de
lesiones deportivas. Revista
Psicología del Deporte
(En red) Nº 9-10. Disponible en: www.psicodeporte.com
- Riera, J. y Cruz, J. (1991)
Psicología del
deporte. Aplicaciones y perspectivas. Barcelona, ed. Martínez Roca.
- Ruíz, A. (1999) Entrenadores de Futbol en Internet
: Curiosidades. (En red)
Disponible en: www.entrenadores.8m.com
- Valdés, H.M. (1996) La preparación psicológica
del deportista. Barcelona,
Inde Publicaciones.
- Weimberg, R. y Gould, D. (1996)
Fundamentos de psicología
del deporte y el ejercicio físico. Barcelona, ed. Ariel Psicología.
- Williams,
J. (1991) Psicología
aplicada al deporte.
Barcelona, ed. Martínez Roca.
Maria Clara Rodriguez < psmaclara@starmedia.com >
Psicóloga de la Universidad Católica de Colombia con
Diplomado en Ciencias Aplicadas al Deporte.
Profesora Universitaria.
Coordinadora del Diplomado en Aplicaciones de la Psicología
al deporte y la Actividad Física.
Coordinadora del proyecto de especialización en Psicología
del Deporte en la Universidad El Bosque.
Directora Ejecutiva del Grupo de Psicólogos del Deporte y
la Actividad Física de Bogotá.
Ha trabajado como asesora en los clubes de fútbol profesional
Club Independiente Santa Fe y Club Deportivo Los Millonarios y con
la Selección Juvenil de Fútbol de Bogotá.
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