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El Equipo Deportivo

  

por Dr. Francisco Enrique García Ucha (Cuba) < cdp@inder.get.cma.net >
Jefe del Departamento de Psicología del Deporte - Instituto de Medicina del Deporte , La Habana (Cuba) 

 

 


Los equipo deportivos se identifican como caracterizados por las mismas regularidades psico-sociales que los grupos pequeños. Muchos de los atributos de los grupos pequeños se corresponden con los equipos deportivos. Podemos subrayar la dimensión del grupo, presencia de estructuras formales y no formales, etc.

Una definición bastante precisa del grupo deportivo es la elaborada por Y. Hanin. Se puede considerar grupo deportivo a aquel grupo en cuya composición entren no menos de dos personas y no más de 25, que se agrupan por objetivos generales de una actividad deportiva que ejecutan bajo el control del entrenador, el instructor, el juez. Esta actividad se caracteriza tanto por los esfuerzos individuales como por los esfuerzos físicos conjuntos que van dirigidos lograr elevados resultados individuales y colectivos, los cuales se reglamentan por el tiempo, el sexo, la edad, las reglas y las normas. Además el objetivo de la actividad es lograr elevados resultados personales y colectivos que no deben contradecir a lo general de la organización deportiva o a la comunidad del objetivo.

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  EL GRUPO DEPORTIVO PRESENTA UNA ESTRUCTURA FORMAL Y NO FORMAL  

Una serie de categorías participan de la dinámica del grupo deportivo: rango, jerarquía, desempeño de papeles, comunicación, interacción, subordinación en las relaciones interpersonales en forma vertical (entrenador-deportista) y en forma horizontal (deportista-deportista), cohesión y coordinación, etc. Al estudiar los grupos deportivos hay que tener en consideración estas categorías como formando parte de un sistema.

Cada una de estas categorías van a aparecer en los grupos deportivos tanto en su estructura formal como informal.

La estructura formal tiene lugar en la actividad de entrenamiento y en competencias, regulada por las disposiciones e indicaciones de las organizaciones deportivas y las exigencias de los entrenadores que reglamenta el proceso de interacción e interrelación de los miembros del equipo en esta actividad. Se presupone que una observación severa de las reglas y de las instrucciones a los miembros del equipo garantizan la satisfacción de éstos, sus necesidades personales, las necesidades del entrenador y de las organizaciones superiores. Sin embargo, para funcionar exitosamente, una organización formal, debe contemplar los grados de libertad de su estructura para desarrollar las relaciones que se fundamentan en la simpatía, en la subordinación recíproca de los intereses generales y de las necesidades. De las interrelaciones formales surgen de forma espontánea la estructura no formal del equipo. Ellas se refieren a las relaciones personales que se realizan por los miembros del grupo que no representan la estructura formal.

Una de las principales particularidades de los grupos en su organización formal es que ella contribuye a unir a los individuos del grupo creando una base para contactos extras de la tarea formal. Al mismo tiempo ella regula la frecuencia de estos contactos, la densidad y su esencia cualitativa. En esta situación se manifiesta la función de la organización formal a la que no lo es. En ocasiones la estructura no formal coincide con la formal o inclusive la supera y se vuelve superior. En tales casos se observa un desplazamiento de la estructura formal que se caracteriza por la alteración de las relaciones de subordinación entrenador-deportista, la disciplina, la reducción de la valoración crítica de la conducta, la responsabilidad personal por su acción. El grupo deja de responder a aquellas tareas para cuya solución fue creado, convirtiéndose en un medio de alcanzar los objetivos de un círculo estrecho de sus integrantes.

Si los miembros del grupo estructuran las relaciones solo sobre la base de las instrucciones y prescripciones con el cálculo de las acciones a desempeñar y de los estatutos formales, entonces las interacciones se vuelven tensas en un tiempo breve. La ausencia de relaciones emocionales conduce al desconocimiento y a la incomprensión de muchas cualidades personales y profesionales de unos y otros, el empeoramiento de las relaciones y a fin de cuentas de los conflictos.

Los dos tipos de estructura la formal y la no formal coexisten siempre, formando una correlación compleja entre sí. En relación con esto la cuestión sobre la optimización de esta correlación esta dada, ya en las diferentes relaciones de las estructuras las que se vinculan de forma especifica para aumentar la calidad y productividad de la actividad.

La investigación de la función de las categorías mencionadas en la estructuración de las relaciones de los dos sistemas del grupo no están aun investigadas a fondo pero si podemos concluir que la formación de la estructura formal esta condicionada con:

  • Las instrucciones, orientaciones de la actividad programada que son elaboradas por el entrenador, la dirección del equipo, las organizaciones superiores del deporte.
  • Las normas y las reglas que se formulan en el propio grupo deportivo en el proceso de la actividad principal,
  • Las necesidades y motivaciones de los miembros del grupo.
  • Las necesidades y motivaciones del entrenador.
  • Objetivos y tareas perspectivas de la actividad principal.

En ocasiones los cambios en la estructura formal cobran una gran velocidad y no coinciden con transformaciones en la estructura no formal.

La diferencia en el tiempo de la asimilación de los cambios en las dos estructuras se produce por el proceso de dirección del entrenador y por ello es más operativo que la estructura no formal cuyos cambios son de tipo espontáneo, condicional y mediatizado por la personalidad y características socio psicólogas de los miembros del grupo deportivo. Por ejemplo, las acciones del entrenador para cambiar la estructura del desempeño de los papeles del equipo y de las relaciones de juego con el objetivo de elevar la resultante de las acciones de determinados jugadores y del equipo en lo integral.

Aunque los cambios en la estructura formal contribuyen a cambios positivos en la actuación del equipo. No obstante ciertas partes (a veces todo el equipo) puede aspirar a mantener las correlaciones no formales anteriores o conservar la estructura jerárquica compleja no formal, etc. Todo ello va a caracterizar la no coincidencia de ambas estructuras.

Una correspondencia plena de ambas estructuras es un fenómeno no solo raro sino no deseable, ya que formula un círculo cerrado de comunicación y enlaces, conduce a la formación de una jerarquía única severamente forzada de los estatutos y normas y en lo integral a la osificación o rigidez del sistema. El círculo cerrado de la comunicación a su vez contribuye al surgimiento de tal fenómeno psicológico en las relaciones interpersonales como la saciedad de la comunicación que se caracteriza por la irritabilidad en los contactos verbales, la inconformidad de los actos y la conducta de los jugadores, conflictos parciales y tensión emocional, etc. Evidentemente que para una actividad exitosa del colectivo en unos casos son favorables las propias relaciones amistosas cercanas, en otros es suficiente la atención entre jugadores, la benevolencia, en terceros casos es necesario solo la comunidad de un objetivo.

En la práctica el tercer caso se puede observar en equipos, donde las personas están unidas por un objetivo general y por la actividad, que se comunican e interactúan sólo al ejecutar las tareas planteadas. Su tiempo libre se lleva a cabo con personas que no se relacionan con el equipo. A pesar de la no correspondencia de las estructuras, las actuaciones de estos equipos o sus eslabones no debe conducir irremediablemente al fracaso.

Conjuntamente con los problemas derivados de la correspondencia o no de las estructuras del equipo existen factores como la compatibilidad, el sistema de valores, la identidad de pensamiento del juego, la sintonía, la motivación, el nivel de entrenamiento, etc. Estos factores pueden nivelar o compensar la influencia negativa sobre el resultado de una acción del equipo.

A modo de conclusión se puede decir que los criterios existentes sobre la dependencia lineal entre la efectividad de la actividad del grupo, con el crecimiento de los resultados deportivos y con la coincidencia de las estructuras formales y no formales, todo lo cual es imprescindible estudiar cuidadosamente. Aquí se puede hablar sobre en que grupo concreto y en cuales etapas diferentes de su desarrollo debe estar su coeficiente óptimo de correspondencia con las estructuras formales y no formales.

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  DIMENSIONES DE LOS GRUPOS DEPORTIVOS  

La cuestión sobre los límites superiores, inferiores y óptimos de los grupos pequeños es una de las más discutidas en la actualidad. En lo que respecta a los límites inferiores, la mayoría de los investigadores considera, que en el grupo debe existir un mínimo de dos personas. Con respecto a los límites superiores no existe tal unidad de criterios. Según los datos de unos es de 10-15 personas, en opinión de otros es de 25-40 personas.

Las investigaciones de los psicólogos demostraron que la mayor estabilidad no se somete a caer en el grupo de 6-7 personas. Esta cantidad puede considerarse óptima para un grupo pequeño no formal, ya que ello permite:

  • Establecer los contactos rápido y fácilmente.
  • Conocer mejor las cualidades personales y las capacidades de cada uno.
  • En un tiempo breve, con una alteración mínima transmitir la información uno a otro.

En lo que respecta el volumen del grupo formal el siempre se condiciona con las tareas y los objetivos que tienen presente. Las reglas de las competencias indican con precisión, cual es la composición principal del grupo, del equipo y las tareas presentadas dictan la cantidad óptima de las personas para su solución. Por ejemplo, en las reglas de competencias se plantea, que en aquellos deportes como el baloncesto, el polo acuático, el fútbol deben estar en la cancha, 5, 7, 6, 11 personas. Esta cantidad de deportistas se considera óptima para la resistencia efectiva sobre el contrario y para lograr el éxito. Si por cualquier causa uno de los equipos se queda con una composición inferior en el campo, esto puede dar lugar indudablemente a la derrota del equipo que juego en cantidad numérica inferior y con menor ventaja territorial.

De esta forma, la cantidad óptima del grupo deportivo o del equipo como una organización formal está prevista por las reglas de competencias y por las tareas que se plantean.

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  SIGNOS DE LOS GRUPOS DEPORTIVOS  

Se refieren:

  • Autonomía del grupo y cierta condicionalidad de los otros grupos.
  • Cohesión, presencia del sentimiento de grupo. Nosotros.
  • Control sobre la conducta de los miembros del grupo.
  • Posición y papel ( el grupo se apoya en cada uno de sus miembros en el papel determinado de acuerdo al que ocupa en la posición del grupo.
  • Jerarquía de los miembros del grupo.
  • Conformismo, adaptación y disposición al dividir las normas existentes, las obligaciones y el orden en el grupo.
  • Voluntariedad de entrar y salir del grupo.
  • Aspirar a mantener el volumen óptimo en el grupo.
  • Intimidad ( los miembros del grupo en un grado suficiente saben los aspectos personales e íntimos de la vida de cada uno).
  • Estabilidad.
  • Referencia, atracción de los miembros del grupo para que cada uno que entre en él aspiren a actuar.
  • Clima psicológico del grupo en el cual la sensibilidad y el deseo del individuo recibe su satisfacción o insatisfacción.
  • Conjuntamente con esto al grupo le es inherente ciertos signos específicos:
  • Orientación para lograr resultados buenos personales deportivos y de equipo.
  • Especificidad de las acciones a desempeñar.
  • Nivel relativamente igual de edad y clasificación de sus miembros.
  • Identidad sexual (a excepción de determinado deporte).
  • Lo específico de los motivos al actuar en el grupo y la asistencia ulterior en él.
  • Espontaneidad de la organización.

Algunos de estos signos (por ejemplo lo especifico de las acciones a desempeñar) pueden caracterizarse en otros equipos, tales como una tripulación de una nave espacial, de un avión, etc.

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  INTERRELACIONES DE LOS SISTEMAS DEPORTISTA-DEPORTISTA Y ENTRENADOR-DEPORTISTA  

El deporte de alto rendimiento presenta exigencias elevadas en las cargas de entrenamiento y competencias lo que inevitablemente actúa sobre el estado emocional de cada deportista. Por ello para que en el grupo estas tensiones emocionales tengan una adecuada adaptación es necesario una atmósfera de confort psicológico, interrelaciones positivas entre los deportistas y el entrenador.

Esto no quiere plantear que no existan relaciones interpersonales sin conflictos. Ellos en el deporte son solo un fenómeno frecuente. Están presentes de forma inevitable. La competición de los deportistas tanto en un deporte individual como por equipo crea siempre rivalidad, conflictos. Rivalizan el intelecto y la fuerza de los músculos, la estrategia y táctica, los diferentes puntos de vista y de convicciones, las opiniones de los entrenadores sobre los medios de realización de las posibilidades del deportista

Con frecuencia el conflicto desde el punto de vista y de las convicciones parte de la actividad competitiva y de entrenamiento y produce una esfera no formal, incrementando las relaciones negativas entre los deportistas, entre entrenadores y deportistas.

Una atención especial merecen los conflictos entre entrenador y deportista. Tales conflictos no se compensan. En casos semejantes los deportistas se paran ante la alternativa de: o me voy por el entrenador, abandono al equipo y a veces hasta el deporte o hago un esfuerzo por arreglar las relaciones. En el sistema entrenador-deportista un conflicto prolongado conduce a una insatisfacción emocional de la actividad, con una tensión psicológica, neurosis, insatisfacción en los casos y como consecuencia a la disminución constante de los resultados deportivos.

La alteración de las interrelaciones positivas entre los deportistas también influye de manera negativa en relación con la actividad principal del grupo. Sin embargo, el conflicto con los miembros del equipo se compensan con la comunicación con otras personas y se traslada fácilmente por muchas causas.

- En primer termino debido a que el conflicto a veces se equipara entre sí por la edad, el sexo, el nivel de entrenamiento, la instrucción de las personas.

- En segundo termino, el conflicto con uno o dos compañeros obliga al deportista a buscar activamente correligionarios y nuevos amigos en el equipo. Como regla, ellos se encuentran y el deportista no soporta largamente la soledad severa, es decir, se inserta al efecto de depresión general.

- En tercer término, el deportista que altera el equilibrio de comunicación con los compañeros tiene siempre una salida para evitar la soledad. Pasando el acento en la comunicación con el entrenador.

Las deliberaciones generales planteadas aquí sobre las formas de las correlaciones interpersonales en los grupos deportivos y equipos permiten pasar al análisis detallado de cada tipo de relación con respecto a la dinámica de los resultados deportivos.

Surgimiento y formación de las correlaciones interpersonales En el transcurso de la actividad del equipo tiene lugar la comunicación y se establecen, conservan y cambian las relaciones entre los participantes de una actividad conjunta.

Surgen así relaciones de simpatía, interés recíproco y relaciones no formales. Es necesario examinar además las motivaciones y necesidades de sus jugadores.

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  TIPOS DE INTERRELACIONES  

Se dividen en deportista-deportista y entrenador-deportista. Y cada uno de estos tipos puede dividirse en formal y no formal.

Las relaciones formales son programas con antelación y están condicionadas a las exigencias de la actividad, subordinadas con las tareas y los escenarios, donde ellas se deben desarrollar para cada tipo de deporte. Es extremadamente difícil adivinar como estos sistemas se ubicarán en la esfera informal, ya que su desarrollo se produce espontáneamente sobre la base de simpatías o antipatías no reguladas, preferencias, interés comunes y entusiasmos.

Para ciertos entrenadores, especialmente los principiantes, las relaciones informales representan frecuentemente dificultades significativas que están condicionadas por el propio carácter de la actividad del entrenador al ocupar él una posición dual: por una parte él es dirigente, es la persona que determina y planifica la estrategia de las acciones del equipo; por otra parte él es miembro pleno del equipo. Esta circunstancia se hace más compleja, ya que a veces él es preceptor del equipo y tiene que actuar en el papel de entrenador. En esta situación la frontera entre entrenador y deportista puede resultar imprecisa, lo que reduce la disciplina, viola el régimen y lleva a responder ante un entrenador por sus actos. El entrenador, cuando se desempeña como tal debe poseer muchas cualidades morales y pedagógicas para conservar la subordinación y pasar a la relación que se manifiesta con el trato familiar. En tal situación al entrenador le es imprescindible seguir no sólo sus acciones (técnicas y táctica) sino también las acciones de sus subordinados para literalmente por cada uno de sus gestos, palabras, actos, etc., es decir, por todo aquello que formule las relaciones interpersonales.

Sin embargo, la severidad y la conservación de la disciplina en las relaciones no deben contribuir a aislar al entrenador del grupo, creando un modelo de persona inaccesible, sin sentimientos y emociones. La voluntariedad y la participación en el destino del deportista, la habilidad de comprender a su educando y prestarle ayuda con una palabra o con una acción, la justeza y la consecuencia en las exigencias personales del entrenador que se formulan y hacen que los deportistas sientan respeto por él.

Para concluir podemos decir, que el establecimiento de interrelaciones correctas en el sistema entrenador-deportista es una cuestión compleja y sutil que limita con el arte, donde mucho depende de las cualidades personales tanto del propio entrenador, como de los deportistas. Además de esto, las interrelaciones están sometidas a la influencia de factores objetivos (edad, sexo, nivel de entrenamiento, tiempo de entrenamiento de un entrenador dado) y subjetivos (nivel de desarrollo cultural e intelectual del entrenador y de los deportistas, estilo de dirección, comunidad psicológica e identidad del sistema de valores y de la concepción del mundo y del deporte, etc.).

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  INTERRELACION ENTRENADOR-DEPORTISTA  

El equipo deportivo, a pesar de su heterogeneidad, representa una red de comunicación. Sus miembros pueden diferenciarse por el sexo, edad, años de practica del deporte, clasificación deportiva. Estos factores objetivos ejercen una influencia sobre la relación entrenador-deportista. Con ayuda de la escala de Hanin, se demostró que los deportistas en dependencia del sexo valoran de forma diferente al entrenador. Las muchachas más que los muchachos valoran al entrenador por sus cualidades profesionales, es decir por los componentes cognoscitivos y emocionales.

Durante un análisis de las relaciones de los deportistas al entrenador en dependencia del tiempo de clases de este entrenador, resulta, que la relación hacia su primer entrenador no varía en el transcurso de los años, tanto deportistas de ambos sexos. En otras palabras, en los deportistas se formula una relación afectiva hacia el entrenador en el primer año de las clases y se queda invariablemente en muchos años. El análisis de las valoraciones que dan los alumnos sobre su entrenador demuestra, que en estas valoraciones no existen diferencias esenciales, es decir, los deportistas de primera categoría, los de nivel superior valoran aproximadamente igual al entrenador por las cualidades personales y profesionales. La excepción la presentan los deportistas de primera categoría los cuales valoran algo bajo a sus entrenadores como especialistas, por el hecho, de que no han verificado dada su pobre experiencia el status de los entrenadores.

De todo esto se deriva que la capacidad del entrenador para satisfacer las necesidades de los deportistas es una condición indispensable para tener una buena influencia sobre ellos.

Si se habla de las necesidades en términos de resultados deportivos entonces la calificación elevada del entrenador ayuda a lograr este resultado. Si las necesidades del deportista no se relaciona con el deporte, entonces el sentimiento de simpatía y respeto hacia los deportistas es básico para el entrenador.

El entrenador que contribuye a satisfacer las necesidades en las es las esferas formales e informales de la actividad goza de una simpatía especial y de prestigio creciente entre sus practicantes.

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  PARTICULARIDADES DE LAS INTERRELACIONES EN EL SISTEMA DEPORTISTA-DEPORTISTA  

Una observación superficial de un equipo deportivo nos lleva a la idea de que todos los miembros de éste son iguales. A pesar de todo esto, la igualdad en la posición que ocupa cada uno de ellos en el grupo y su estructura jerárquica no es igual. Esto se deriva de la división de las tareas que se acometen y del grado de habilidad de los practicantes.

En todos los equipos hay dos grandes categorías de deportistas, los que ocupan un lugar de líderes y los que no gozan de gran prestigio. Estos últimos se relacionan con los aspectos negativos, se trata de evitar los contactos prolongados, sus opiniones y deliberaciones no son muy oídas. Además de estas dos categorías, existen deportistas que ocupan una posición intermedia. ellos no gozan de la popularidad de los líderes, pero no son ignorados como los que ocupan posiciones negativas.

El carácter de los contactos interpersonales se explica por el status alcanzado. Por ejemplo, entre las categorías extremas cada representante trata de mantener los vínculos propios de cada uno.

La ejecución conjunta de los ejercicios de entrenamientos con los deportistas de una calificación excesivamente dispar influyen negativamente sobre su estado psicológico. Para los líderes esto se relaciona con la perdida de la satisfacción y de la alegría de ejecutar exitosamente los elementos técnico-tácticos, con la disminución del interés, el estado emocional y el deseo de entrenar. En la esfera formal de la comunicación ellos entienden, que con los deportistas de categoría inferior no es interesante entrenar ya que en sus acciones hay muchas deficiencias técnico-tácticas al mismo tiempo que ejecutan las tareas con una velocidad inferior.

Los contrarios al grupo de los líderes explican su no deseo de ejecutar los ejercicios competitivos y de entrenamiento con éstos por el hecho, que los líderes inmovilizan sus movimientos, actúan depresivamente sobre la psiquis y con sus observaciones sarcásticas y expresiones de insatisfacción introducen el nerviosismo y la agitación. Por eso en las competencias en que participan los líderes y sus opuestos, la idea de los opuestos se concentra no en las acciones técnico-tácticas inminentes y el resultado sino en comparar las oportunidades sobre el éxito, la valoración de sus posibilidades, la reacción de las personas próximas y el publico, etc.

Por ello la conformación de los equipos debe calcularse sobre la base de la cantidad de integrantes de diferente nivel de entrenamiento y status, para compensar los posibles conflictos.

Para los deportistas que ocupan una posición intermedia en la jerarquía del grupo se presentan una situación interesante. En unos casos ellos utilizan con preferencia la distribución de los líderes y en otros la de sus opuestos. Cada uno de los subgrupos señalados considera a estos deportistas miembros de su "círculo".

En los equipos deportivos las relaciones que se establecen no son inmutables, de una vez y para siempre. Ellas están constantemente en una dinámica, cambian ininterrumpidamente. Estos cambios se producen o en respuesta a cualquier acontecimiento interno o bajo la influencia de los factores de orden subjetivo (cambios en las cualidades de la personalidad, conducta, motivación u objetivos). A veces el cambio que se produce es de utilidad, a veces por el contrario. La efectividad de la actividad de determinados miembros e incluso de todo el equipo decae.

Para evitar esto es necesario dirigir las relaciones dentro del equipo. El entrenador debe seguir la calidad de las relaciones, el incremento de los conflictos, la tensión psicológica y tomar las medidas pertinentes. Un ejemplo de ello ocurre con los deportistas de bajo status. Se presupone que si alrededor del deportista que tiene status bajo, con los esfuerzos del entrenador y del grupo se crea un confort psicológico, hacer sentir a los deportistas la necesidad de su presencia en el equipo, entonces esto en cierta medida se reflejara en un mejoramiento de su nivel de entrenamiento.

Al abordar el cambio de las interrelaciones en el equipo es imprescindible recordar tres momentos importantes que influyen en el trabajo del entrenador:

  • La capacidad del deportista
  • Las cualidades deportivas específicas del practicante
  • Su subgrupo de referencia.

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  LOS CONFLICTOS EN LAS RELACIONES INTERPERSONALES EN EL EQUIPO  

Se entiende por conflicto a una acción simultánea de una fuerza igual pero con tendencias, motivos, intereses y tipos de conducta opuestos y no conjuntos en una situación dada.

Ante todo los conflictos se diferencian por la dirección, los sistemas significativos de valores, necesidades, convicciones de aquellas personas que intervienen en él. Naturalmente, la escala de los conflictos y la cantidad de personas que intervienen en ellos pueden ser diferentes.

El conflicto como una forma extrema de las relaciones recíprocas negativas agudizan todas las contradicciones y desacuerdos, aumenta la excitabilidad emocional y la tensión psicológica de las personas en conflicto y de todo el equipo. Una excitabilidad emocional elevada impide comprender el sentido de las palabras y de los actos y agudiza el sentimiento de ofensas e insatisfacción. El deportista se encuentra en un estado de tensión psicológica, cualquier acción y gestos del contrario es visto como una idea negativa, hostil, hace conclusiones sin fundamentos y exageradas, añade gestos negativos inexistentes, hace un juicio categórico sin un análisis profundo de las causas de su conducta. Cada uno de los implicados en el conflicto piensa que solo sufre las consecuencias.

Los conflictos interpersonales pueden ser:

  • Por el tiempo de su desarrollo a largo o breve plazo.
  • Por la dirección: recíproco, unilateral o bilateral.
  • Por la forma de manifestarse: abierto o cerrado.
  • Por las consecuencias: destructivo y fundamentado.
  • Por idea: con objetivo intencionado o no.
  • Por la esfera en la cual ellos surgen: trabajo, doméstico, deportivo, etc.

La clasificación propuesta de los conflictos está lejos de ser perfecta y completa; este es un problema extraordinariamente complejo y en el deporte aun no se ha elaborado perfectamente.

Todas las variedades de conflicto tienen sus motivos y sus causas. Toda la diversidad de los motivos generados por conflictos puede agruparse en los diez grupos principales.

1 - Nivel de las cualidades específicas que son un componente principal del nivel de entrenamiento. Un nivel desigual en la preparación física y técnico-táctica que se manifiesta en las condiciones extremas puede ser la causa de los conflictos entre los miembros del equipo, así como también entre los deportistas y el entrenador. Por nuestros datos un 54% de los conflictos se produce por esta causa.

Por ejemplo, el juego de un equipo donde las cualidades técnicas y físicas no son elevadas en unos de sus jugadores puede provocar en otros la insatisfacción. Naturalmente los conflictos que tienen lugar en el campo de juego se trasladan a la esfera informal de la comunicación. De esa forma se va estructurando un clima negativo.

2 - Los datos estatura-peso de los deportistas. En ciertos deportes (patinaje artístico, natación, gimnástica, acrobacia, boxeo, lucha, etc.). La estatura y el peso tienen una importancia significativa para lograr resultados elevados. El deportista que no controla el peso, puede provocar una insatisfacción seria y pretensión en los compañeros y entrenadores.

3 - Diferencias en las características psicofisiológicas. Una velocidad diferente al elaborar la información, el razonamiento, el tempo y ritmo de ejecución de los movimientos puede provocar una insatisfacción recíproca y a fin de cuentas un conflicto.

4 - Las cualidades personales que se manifiestan en la esfera formal de la comunicación se relaciona:

En los entrenadores:

  • Ausencia de dominio de sí, incapacidad de esperar con paciencia el resultado final de la realización de los planes.
  • Incapacidad para realizar un análisis.
  • Indisciplina.
  • Ausencia de aspiraciones y perseverancia en la adquisición de los objetivos planeados.

En los deportistas:

  • Negligencia e incapacidad de subordinarse.
  • Indisciplina.
  • Ausencia de valentía, de la capacidad de pasar al riesgo.
  • Incapacidad de soportar las cargas máximas de entrenamiento.
  • Falta de voluntad para sacrificarse a los intereses del equipo, e ir en su ayuda, etc.

La influencia de estas cualidades negativas sobre una situación de conflicto se acelera o debilita en dependencia del estilo de dirección del entrenador.

Algunas de las causas provocan un por ciento mayor de situaciones de conflicto. Así, el 48% de los conflictos entre entrenador y deportista son en los deportes individuales y el 53% en los de equipo y se producen por indisciplina de los deportistas. Los conflictos surgen en el 48% de los casos por la violación del régimen en los concentrados y competencias para los deportes individuales y de un 18 % para los deportes colectivos.

A las cualidades personales que se manifiestan en la esfera no formal de la comunicación se refiere:

  • El subjetivismo y la parcialidad en las calificaciones.
  • Empatía baja, incapacidad de penetrar en el mundo espiritual de los compañeros de equipo, ausencia de compasión y rivalidad.
  • Altanería manifiesta, superioridad.
  • Egolatría, egoísmo.
  • Alegría maliciosa con respecto a los fracasos, relación hostil.
  • Aspiración a recibir todo el provecho personal.
  • Insinceridad, brusquedad, improperios.
  • Ausencia de sentimientos de justicia.
  • Aspiración de conquistar por cualquier vía la posición de líder, subordinado a sus compañeros.

5 - Divergencias entre los deportistas, entre el entrenador y los deportistas con motivo de:

  • Orientaciones, sistemas de valores.
  • Puntos de vistas sobre el sistema de los medios y los métodos de la preparación.
  • Puntos de vista de los diferentes procesos vitales, de sus actos y acciones ajenas.
  • Puntos de vista de los objetivos y las tareas, así como también de lo imprescindible para lograrlo.
  • Puntos de vista con respecto a la actividad, tareas de los entrenamientos y las competencias.

6 - Causas que interfieren en el proceso de la comunicación, de los contactos interpersonales:

  • Forma de tratamiento de los deportistas uno con otro y con el entrenador.
  • Representación del deportista sobre como él se relaciona con sus compañeros.
  • Expectación, espera.
  • Manera de la conducta y del carácter de los actos.
  • Bajo nivel cultural y deficiencias de la educación.
  • Forma inadecuada de los castigos del entrenador por la acción realizada por el deportista.

7 - Estados psicológicos negativos, entre los cuales es imprescindible señalar:

  • Excitabilidad elevada, nerviosismo, tensión psíquica.
  • Estado de ánimo inestable, irritabilidad, susceptibilidad.
  • Sensación de intranquilidad, preocupación, alarma, etc.
  • Pasividad, indiferencia en las relaciones con los que le rodean.
  • Abatimiento, que es provocado por la insatisfacción de una necesidad importante personal.
  • Sensación de incertidumbre, desdoblamiento de la personalidad, inseguridad.
  • Cansancio, desolación como resultado de un agotamiento psicológico y físico.
  • Miedo y preocupación con traumas condicionados, enfermedades, etc.

Estos estados pueden ser no solo causas sino consecuencias de los conflictos anteriores.

Además de los grupos enumerados de las causas que determinan los conflictos en las relaciones de los miembros de un equipo, actúa una cantidad de hechos entre los cuales es imprescindible separar.

  • Los hechos deportivos.
  • Los hechos domésticos.
  • Los hechos organizativos.

8 - Las causas deportivas se refieren:

  • Malas condiciones de una base de entrenamiento, baja calidad de los implementos deportivos.
  • Ausencia de los medios de rehabilitación y recuperación.
  • Condiciones malas de vivienda y alimentación en los concentrados y competencias.
  • Ausencia de condiciones higiénicas.

9 - Causas de orden organizativo se refieren:

  • Forma irreflexiva de la organización y conducción de los entrenamientos.
  • Falta de criterios exactos para la valoración de las acciones de los deportistas por parte del entrenador.
  • No elaboración de las formas de los estímulos morales y materiales y de los castigos.
  • Ausencia de perspectivas para el crecimiento de los deportistas.
  • Aceleración de las cargas de entrenamiento, todo lo cual conduce a una sobrecarga física y psíquica.
  • Ausencia de objetivos exactos, tareas y concordancia para su estructuración, etc.

10 - Al grupo de causas de carácter doméstico corresponden:

  • Insatisfacción de las necesidades domestica, materiales y culturales.
  • Conflicto doméstico en la familia, con las personas más cercanas.
  • Esta clasificación no está completa pero permite hacer un análisis de las posibles circunstancias que dan lugar a los conflictos y buscar de este mismo resultados vías para su solución.

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