INDICE
0 - INTRODUCCION
Desde la perspectiva de las funciones
de la enseñanza, cobran especial relevancia todas aquellas
interveciones encaminadas a conseguir un adecuado desarrollo personal
del jugador. La acción educativa en general no puede centrarse
en la transmisión de conocimientos, sino que ha de velar
por el logro de todos aquellos objetivos que hacen referencia al
desarrollo de una personalidad equilibrada y sana. Frente a
las concepciones que consideran al ser humano como un organismo
vacío que sólo reacciona a un conjunto de estímulos,
bien en profundidad (Freud), o en superficie (conductismo), se desarrolla
una psicología perceptual, en base fenomenológica,
que defiende que el individuo es un ser activo con preocupación
constante por la organización de su mundo, que la interacción
del organismo con su medio es la base de la experiencia y que el
campo perceptual, como organización de las percepciones que
el individuo tiene del mundo que le rodea, es el determinante de
su conducta. La perspectiva orientadora que adopta este marco
interno de referencia pone especial énfasis en conocer y
actuar de tal manera en el individuo que éste desarrolle
percepciones positivas de sí mismo y de su medio, pues considera
que el potencial mayor de cambio se halla en la propia dinámica
interna de la persona. Lo importante es la vivencia que cada uno
tiene de nuestra realidad. ¿Qué valor tendrá
para el deportista una buena base técnica y táctica
si, en el momento de tomar una decisión en un partido, no
percibe como valiosa dicha base? El conocimiento y reflexión
de cada jugador sobre su realidad personal será el objetivo
de este trabajo.
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1 - LAS ACTITUDES
Y SUS COMPONENTES
La temática de la autoestima
puede ubicarse en el marco de las actitudes hacia sí mismo.
La consideración de las actitudes como una organización
relativamente duradera de creencias en torno a un objetivo o situación,
que predispone a reaccionar preferentemente de una manera
determinada, nos lleva a plantearnos la cuestión de los componentes
fundamentales de las mismas, que son de tres tipos: cognoscitivo,
afectivo y comportamental. - Cognoscitivo: hace referencia a
la percepción o representación mental que tenemos
sobre el objeto de la actitud; sin una base de conocimiento, aun
siendo limitado o distorsionado, sobre un objetivo no puede edificarse
una actitud hacia el mismo. Dicho componente no tiene que ser necesariamente
consciente y en ocasiones, lleva asociada una valoración
simultánea del objeto. - Afectivo: hace referencia a
la respuesta emocional generada por la asociación del objeto
actitudinal a situaciones placenteras o satisfactorias, o a sus
contrarias. Este componente es considerado como el de mayor importancia
en la configuración de las actitudes. - Comportamental:
implica la predisposción, intención o explicación
de la conducta que seguirá un individuo frente a un objeto
de actitud. Este componente es el que nos facilita la predisposición
de las conductas que una persona seguirá ante un determinado
objeto o situación. Las actitudes implican lo que la
gente piensa de, siente respecto a, y cómo le gustaría
comportarse respecto a un objeto de actitud. El comportamiento no
es sólo determinado por lo que a la gente le gustaría
hacer, sino también por lo que cree que debería hacer
(normas sociales), por lo que ha hecho generalmente (costumbre)
y por las consecuencias que se esperan del comportamiento.
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2 - AUTOESTIMA: DEFINICION
Y CARACTERISTICAS
Recogemos algunas de las definiciones
más conocidas de los términos autoconcepto y autoestima,
empleados como sinónimos aunque ha de señalarse que
en el segundo se incluye la valoración que el sujeto hace
sobre ciertas características pertenecientes a sí
mismo.
DEFINICIONES
DE AUTOESTIMA :
- “Un conjunto organizado y cambiante
de percepciones que se refieren al sujeto. Como ejemplo de estas
percepciones citaremos las características, los atributos,
cualidades y defectos, capacidades y límites, valores
y relaciones que el sujeto reconoce como descriptivos de sí
y que él percibe como datos de su identidad (C. Rogers,
1967)”.
- “La organización de percepciones
acerca de sí mismo que le hacen ser al individuo quien
él es. El self (uno mismo) está compuesto de miles
de percepciones que varían en claridad, precisión
e importancia según la peculiar economía del sujeto
(A. Combs, 1971)”.
- “Un dinámico y complejo
sistema de creencias que el individuo mantiene con respecto
a sí mismo y en el que cada creencia aparece con un valor
positivo o negativo (Purkey, 1970)”.
- “La evaluación que el
individuo hace y generalmente mantiene con respecto a sí
mismo; ésta expresa una actitud de aprobación
o desaprobación e indica la medida en la que el sujeto
cree ser capaz, importante, exitoso y valioso (S. Coopersmith,
1967)”.
- “Una estructura multidimensional
compuesta de algunas estructuras fundamentales que delimitan
las grandes regiones globales del concepto de sí mismo.
Cada una de ellas abarca porciones más limitadas de sí
mismo (las subestructuras) que a su vez se fraccionan en un
conjunto de elementos más específicos (las categorías),
caracterizando así las múltiples facetas del concepto
de sí mismo (R. L’Ecuye, 1985)”.
- Se podría definir como
la creencia interna de que uno es capaz de hacer algo, basándose
en la idoneidad de las propias capacidades para lograrlo con
éxito.
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE
LA AUTOESTIMA :
- Para el individuo, la autoestima
es el centro de su universo personal. Cuando hace referencia
a su sí mismo global, el término yo o mí
aparece en primer lugar ya sea refiriéndose al concepto
que de sí mismo tiene, al valor que le concede o al comportamiento
que tiene consigo mismo.
- Es multidimensional. Cada una
de sus dimensiones (física, social, moral, familiar...)
tienen importancia específica, pero contribuyen a generar
una globalidad que va más allá de la mera suma
de sus partes.
- Es jerárquico. No sólo
en lo que hace referencia a la distinta importancia que pueden
tener cada una de las dimensiones, sino también porque
existe una gradación del valor de las distintas categorías
que componen cada dimensión.
- Es proporcionalmente estable
a la jerarquía de sus dimensiones y a las categorías
de cada dimensión. Cuando más cerca del núcleo
está, más estable será la percepción,
valoración y comportamiento de todo lo referido a lo
deportivo.
- Es evaluativo. El individuo
no sólo hace descripciones de sí mismo sino que
también efectúa evaluaciones sobre las mismas
(autoestima). Dichas evaluaciones siguen los mismos patrones
anteriormente expuestos: pueden ser diferentes para cada dimensión
y dentro de cada una, tienen mayor importancia y son más
difíciles de cambiar en la mediada que se refieren a
los niveles más altos de jerarquía.
- Es dinámico. Debido al
efecto circular de la autoestima, cada creencia corroborada
y afianzada por el yo tiende a mantener y reforzar su propia
existencia.
- Se genera a través de
un proceso de aprendizaje como consecuencia de la interacción
del organismo con su medio. El conjunto de creencias sobre sí
mismo son producto de la propia experiencia vital del sujeto.
Esta experiencia proviene de la interacción del individuo
con su medio físico y sociocultural.
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3 - LA MEDIDA DE DIAGNOSTICO
DE LA AUTOESTIMA
Un problema de fondo
se plantea en el momento de intentar la medida y evaluación
de la autoestima de un jugador. Si queremos ser consecuentes
con los principios fenomenológicos que sustentan las teorías
de la autoestima, hemos de reconocer que la autoestima no está
abierta a una directa observación y posterior medida por
parte de un observador externo. La privacidad que del concepto de
sí mismo tiene cada persona le hace invulnerable a cualquier
diagnóstico externo. Por tanto, cabe preguntarse si hay procedimientos,
técnicas o estrategias que hagan posible una aproximación
evaluativa de la realidad de la autoestima de una persona.
LA METODOLOGIA INFERENCIAL
Consiste en describir
por una persona, que no sea el propio sujeto, la autoestima que
de sí mismo tiene un individuo a partir de una serio de productos
del sujeto en cuestión: respuestas a test proyectivos, conductas
específicas, contenido de entrevistas, etc. a partir de dichos
productos, el observador lleva a cabo una serie de inferencias sobre
la autoestima del sujeto. Desde la perspectiva fenomenológica
el fundamento de tal metodología es claro: Dado que la
conducta de la persona está en función de sus percepciones,
entonces, si se llevan a cabo cuidadosas observaciones de dicha
conducta será posible inferir la naturaleza del campo perceptual
que la ha producido. Pero enormes dificultades presenta la metodología
inferencial para una correcta aplicación por la necesidad
de un profesional cualificado reduce la aplicación de esta
metodología, generalmente reservada a situaciones clínicas.
Será útil siempre y cuando las observaciones del profesor
se ajusten a las condiciones requeridas por una observación
sistemática.
LA METODOLOGIA AUTODESCRIPTIVA
Consiste en solicitar
al sujeto una descripción o valoración de sí
mismo (autoestima), verbal o escrita, bien de una forma totalmente
libre, a partir de una cuestión general, o a través
de un cuestionario específico en el que el sujeto acepta
y/o valora determinadas características referidas a sí
mismo. Obtenemos las denominadas autoimágenes declaradas
del sujeto. El fundamento de esta metodología estriba en
considerar que, dada la inaccesibilidad al autoestima de la persona,
sólo es posible conocer aquello que el propio sujeto nos
manifiesta. El problema radica en admitir como válido y real
el contenido de tales autoimágenes, dadas las innumerables
fuentes de distorsión en las que puede incurrir el sujeto
al realizar su introspección y al expresar el resultado de
la misma. El hecho de poder definir de forma operativa la variable
a estudiar puede permitirnos utilizar sus respuestas como indicadores
del autoestima del sujeto. Hemos de procurar dar un sentido de complementariedad
a las diferentes fuentes de información disponibles. Así,
el contraste de los resultados obtenidos en un cuestionario de autoimagen
con la observación de la conducta del sujeto puede sernos
de gran utilidad.
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4 - AUTOESTIMA Y RENDIMIENTO
Algunas consideraciones
previas :
- No existe
una única definición operativa de autoestima.
La utilización de diferentes dimensiones de la autoestima,
el uso de inferencias o autodescripciones dificulta la generalización
de conclusiones.
- No existe
una única definición de rendimiento deportivo,
que está en función de los objetivos de cada uno.
- No se ha definido
con claridad la tipología de las muestras utilizadas.
- No se han
controlado los efectos de otras variables que pudieran afectar
las relaciones entre autoestima y rendimiento.
- La práctica
totalidad de investigaciones son de carácter descriptivo.
En consecuencia, sólo puede hablarse de relación
o asociación de autoestima y rendimiento, quedando excluida
toda inferencia sobre la relación causal entre ambos.
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5 - LA AUTOESTIMA
¿CAUSA O EFECTO DEL RENDIMIENTO ?
Uno de los retos es descubrir los
factores (causas) que determinan un resultado (efecto), por lo que
las conclusiones acerca de si el autoestima es causa o efecto del
propio rendimiento no pueden considerarse como definitivas.
LA AUTOESTIMA COMO CAUSA DEL RENDIMIENTO
Los cambios positivos en la autoestima
deberían conducir a incrementos del rendimiento deportivo.
La autoestima es considerado como un prerrequisito para el aprendizaje.
Si se producen incrementos significativos en la autoestima de los
jugadores, tomando en consideración la intervención
sobre los padres, se producen sistemáticos y favorables resultados
(Head Start). La cuestión está en si podemos considerar
como rendimiento los progresos de los jugadores en la esfera afectiva.
La respuesta es afirmativa, ya que las metas y objetivos no pueden
identificarse exclusivamente con las estrictas habilidades deportivas.
Es claramente asumido que el rendimiento es consecuencia de una
compleja interacción de factores.
LA AUTOESTIMA COMO EFECTO DEL RENDIMIENTO
La hipótesis de que la autoestima
es el resultado o efecto de un mayor éxito o progreso deportivo
ha sido definida por el enfoque del aprendizaje conductual de las
habilidades básicas. El adecuado planteamiento y estructuración
de la enseñanza de específicas habilidades para el
éxito y el uso de inmediatos refuerzos es la causa del incremento
de la autoestima. El considerar el rendimiento como un factor causal
de la autoestima nos ofrecen suficiente evidencia para tomar en
consideración cualquier tipo de acción en esta dirección.
AUTOESTIMA Y RENDIMIENTO: UNA VIA DE
DOBLE DIRECCION
Tal y como se encuentra en estos
momentos el estado de la cuestión autoestima – rendimiento,
parece sensato concluir que existe una mutua interacción
causal. Un incremento del rendimiento deportivo produce imágenes
más positivas que a su vez influencian el propio rendimiento.
El autoestima influye en el proceso dinámico de la motivación
para el aprendizaje. Si el alumno no se siente bien consigo mismo
como persona y como jugador, se producirá una pérdida
de motivación para el progreso. Es importante identificar,
desarrollar y potenciar múltiples vías y estrategias
que actúen en las dos direcciones. Un pensamiento positivo
genera emociones positivas y todo ello desemboca en actuaciones
positivas, porque según pensamos, así sentimos y actuamos.
Es tan importante como el entrenamiento de las habilidades técnicas,
porque facilita que éstas se puedan demostrar. La disciplina
mental produce continuidad en el trabajo y en la forma de afrontarlo,
hace que se perciba la actuación deportiva desde puntos de
vista muy reales y positivos y nos lleva a actuar dentro de nuestros
parámetros máximos. El mantenimiento de la disciplina
mental desemboca en el estado máximo de actuación
(Loehr. 1986). Para ello utilizamos dos factores: la forma en que
el deportista utiliza su energía emocional y el grado de
intensidad que emplea en ello. Afrontar una situación
con una actitud positiva implica conocerla, analizarla y responder
a ella de la forma más adaptada posible. Cuando una situación
crea al deportista una actitud no adaptada conviene que analice
los pensamientos y las sensaciones que tiene y los compare con otros
pensamientos y sanciones que le permitirían tener una actitud
positiva. Si bien es cierto que algunos deportistas necesitan
estar muy motivados para competir, lo importante no es la intensidad
de excitación, sino la percepción de su propia activación
ante la competición. Captar cómo cada deportista
percibe la próxima competición, de que forma esta
percepción varía su nivel energético y cómo
canalizar la activación que se va generando progresivamente
es la clave para la comprensión del fenómeno de la
activación y su influencia en el rendimiento deportivo. Tan
importante es conocer el nivel adecuado de alerta para rendir al
máximo como en qué grado controla el deportista esa
activación y es capaz de mantener dicha energía.
OTRAS CONSIDERACIONES SOBRE LA ACTITUD
Y EL RENDIMIENTO DEPORTIVO
Para alcanzar una actitud positiva
que permita al deportista obtener el mejor rendimiento posible,
es fundamental trabajar con los pensamientos y las emociones obedeciendo
al propio ritmo competitivo, es decir, considerando los períodos
de entrenamiento. Este ciclo competitivo es el que delimita el trabajo
no sólo en aspectos puramente físicos sino también
en todo lo referente a los aspectos mentales. Cuando un deportista
tiene un nivel bajo de autoconfianza durante la sesión de
entrenamientos hay que alternar objetivos tanto de ejecución
como de resultado. Sin embargo, durante la competición es
importante que esté centrado en lograr objetivos de ejecución,
como puede ser la misma concentración, es decir, permanecer
atento y concentrado durante todo el partido... en tanto en cuanto
el deportista con poca confianza no se obsesione con el resultado
deportivo que se espera de él y no anticipe posibles resultados,
el deportista se sentirá sin tanta presión y con un
objetivo muy específico a cumplir. Este procedimiento
es muy útil en deportistas jóvenes que empiezan a
adquirir capacidades motoras y en aquellos que ya las han automatizado
pero que tienen una débil confianza en sus posibilidades.
Pero ocurre lo contrario con deportistas de una gran y real autoconfianza.
En los períodos competitivos se deben proponer los objetivos
más desafiantes que puedan sobre el resultado, ya que aguantan
la posible presión que puede caer sobre ellos, sin que por
ello se desvíen de su objetivo o descienda su rendimiento
deportivo. Incluso cuando este tipo de deportistas se relajan demasiado
y baja su nivel de arousal para rendir al máximo, retarles
por medio de un objetivo de resultado tiene consecuencias positivas.
Pero no hay que olvidar que para hacerlo, el entrenador debe estar
bien seguro de la veracidad de la autoconfianza del deportista.
La adecuación de los objetivos tiene consecuencias directas
sobre el rendimiento deportivo y la actitud del deportista. A nivel
emocional uno de los sentimientos que se contrapone a la actitud
positiva es la frustración, que aparece cuando no logramos
alcanzar un objetivo o cubrir una necesidad propia. En general,
la frustración produce sensaciones emocionales tan desagradables
para el deportista que puede llegar a desbaratar toda una temporada
de entrenamientos si no se cubre esa necesidad deportiva en forma
de logros ya sean de ejecución o de resultado. La autoestima
y el autoconcepto se relacionan en lo que viene a ser el nivel de
aspiración del deportista. Mientras que las habilidades
reales del deportista se adecuan a su nivel de aspiraciones, es
decir, a los objetivos que se haya propuesto y a su autoestima,
el deportista practicará el deporte con ajuste y sin problemas,
estos surgen cuando: Las habilidades reales del deportista son
superiores a su nivel de aspiraciones (a sus objetivos y a al cómo
se ve él mismo), resultando un sentimiento de infravaloración.
Las habilidades reales del deportista son inferiores a su nivel
de aspiraciones (su objetivo y su autoestima es superior a su actuación
real) resultando un sentimiento de frustración. En ambos
casos, el entrenador debe replantear los objetivos del deportista
de forma que éstos le motiven y resulten más realistas
y alcanzables acorde con sus posibilidades físicas y esfuerzo
personal; y analizar también conjuntamente con el deportista
el estado de autoestima de este último. La mejor forma de
hacerlo es evaluando su trayectoria deportiva en cuanto a mejoras
en el aprendizaje y no en cuanto a obtención de logros, de
forma que el deportista vea que mejora, sin estar obsesionado por
tener buenos resultados. El entrenador debe favorecer el análisis
y los pensamientos adecuados durante los entrenamientos, antes de
una competición, en los descansos de la misma y al terminarla,
así como debe también favorecer la integración
y la expresión óptima emocional durante el período
competitivo. Sólo cuando pensamientos y emociones e imágenes
se integren y fluctúen de una a otra función cuando
lo requiera la situación, la actuación deportiva y
el rendimiento se verán favorecidos. Existe también
una relación entre la apariencia externa de ganar (de actitud
positiva y el rendimiento). Hablamos de las sensaciones que determinados
deportistas emiten al resto. Cuando los pensamientos adecuados conducen
a emociones adecuadas y, como resultado, el deportista rinde al
máximo, los espectadores, su entrenador, todos los que le
ven saben que, independientemente del resultado es un ganador. Este
efecto se produce cuando los pensamientos y las emociones encajan
correctamente con las manifestaciones externas que de ellos hace
el deportista. Cuando un deportista, a pesar de haber perdido, comenta
su conformidad con el esfuerzo que ha realizado y, sobre todo, lo
expresa mediante una comunicación no verbal coherente al
mensaje verbal, todo el que le escucha le ve ganador aunque haya
perdido. De ahí que la actitud positiva no sólo
se queda en el interior del deportista sino que se muestra al exterior,
siendo éste uno de los aspectos que más agradecen
los deportistas cuando un entrenador lo muestra, por la confianza
que transmite.
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6 - EL DESARROLLO
DE LA AUTOESTIMA
La formación del concepto
de sí mismo constituye un largo proceso que comienza en los
primeros momentos del nacimiento. La interacción del individuo
con su medio permite el desarrollo de simples esquemas de percepción
y de conducta que irán ganando complejidad en la medida que
la persona adquiere conciencia de su existencia como entidad independiente.
Tan pronto como el yo es percibido y comienza la adquisición
del lenguaje, las dimensiones fundamentales de la autoestima comienzan
a formularse rápidamente. Los primeros años son cruciales.
Las valoraciones que el niño hace sobre sus propias percepciones
y las de los otros también serán de suma importancia
en el proceso de formación de su autoestima y en el tipo
de conducta que desarrolle. La adolescencia constituye otra de las
etapas claves al darse la ocasión de proceder a una nueva
reestructuración del yo, en la medida que en estos años
se produce una crisis natural de identidad que puede alterar patrones
considerados como estables hasta esos momentos (Rodriguez, 1977).
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7 - LA INFLUENCIA
DEL AMBIENTE FAMILIAR
La conducta de los padres para el
niño es una variable singular en el logro del adecuado desarrollo
de la autoestima. Sobre todo la evaluación que de la conducta
del niño hacen los padres. Esta evaluación, expresa
o implícita, se convierte en un importante punto de referencia
para el niño al constituirse en un refuerzo positivo o negativo
de la propia imagen de sí mismo. El tipo y calidad de
la atención que los padres prestan a su hijo, el nivel socioeconómico,
el nivel educativo o la cantidad de atención prestada, no
aparecen como factores explicativos de una positiva o negativa autoestima;
sin embargo, las actitudes de los padres con respecto a sus hijos
y, sobre todo, el cómo éstas son percibidas aparecen
como elemento fundamental. Según Coopersmith (1967), el desarrollo
de una autoestima positiva en el marco familiar está asociado
a: Un clima afectivo familiar capaz de generar una atmósfera
de equilibrio emocional donde la intensidad y calidad del afecto
prevalezca sobre la cantidad del mismo. Una conducta parental
basada en el respeto y democracia que haga posible el desarrollo
de una independencia responsable que instigue a la continua búsqueda
de alternativas personales. Sólo en un clima de sincera aceptación
del otro puede enmarcarse el binomio libertad – responsabilidad,
cuyo desarrollo nos llevará a la consolidación de
un yo fuerte y seguro. El “yo hago esto por tu bien” debe dejar
paso al “haz aquello que te lleve a tu propia realización
personal”. Una clara delimitación de los límites
naturales en los que ha de moverse la conducta de los hijos y una
real explicitación de las expectativas que el propio seno
familiar tiene con respecto a ellos. Frecuentemente la familia espera
algo que no ha sido asumido por el hijo, produciéndose una
discrepancia que inevitablemente lleva a la aparición de
un clima de tensión negativa.
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8 - LA INFLUENCIA
DEL AMBIENTE DEPORTIVO
La necesidad de un diagnóstico
precoz que permita conocer desde el primer momento cada autoestima
a fin de generar de inmediato las acciones educativas y orientadoras
pertinentes. Así, la escuela del Ajax pasa en sus pruebas
de selección de jóvenes jugadores, test psicológicos
para dar con los jugadores que presentan el tipo sociológico
requerido. El marco deportivo y sus entrenadores ejercen una
influencia clara en la dirección que toma el desarrollo de
la autoestima del jugador. Ciertas características del entrenador
y de su conducta están asociadas a un mayor desarrollo de
la autoestima de los jugadores :
- Una autoestima positiva del
propio entrenador como persona y como educador.
- Una percepción positiva
del jugador como persona por parte del entrenador.
- Un liderazgo del entrenador
basado en una autoridad democrática y razonada.
- Una capacidad de escucha y atención
a las necesidades y demandas del jugador.
- El potenciar una comunicación
privada o semiprivada con el jugador.
- Un sentido del humor (como dimensión
psicológica) en el uso de las técnicas de control
de la propia situación de entrenamiento.
- Un bajo nivel de evaluación
negativa con los jugadores.
- El entrenamiento sistemático
y planificado, creativo e imaginativo frente a la tarea de rutina.
Algunas de estas conductas del entrenador
tienen grandes implicaciones en la creación de un clima de
aprendizaje y de convivencia entre jugadores que permite que éstos
establezcan positivas relaciones con sus compañeros. Estas
relaciones deben constituir objetivo prioritario en etapas como
la preadolescencia pues esta comunicación interpersonal es
piedra angular en la validación de la autoimagen del jugador.
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9 - ESTRATEGIAS ORIENTADORAS
PARA EL DESARROLLO DE UN POSITIVO AUTOESTIMA EN LOS JUGADORES
El entrenador se constituye en el
primer agente del marco deportivo capaz de facilitar un mejor desarrollo
de la autoestima del deportista, por medio de una serie de estrategias
que están a su alcance. La clave estriba en conocer con
la mayor precisión posible la específica realidad
o situación de cada jugador en particular y del grupo en
general.
UN
MARCO GENERAL
Características generales
de estrategia para el logro de una autoestima positiva. - Los
jugadores deben ser conscientes de que se les dedica una atención
específica como personas únicas y diferentes que son.
- La comunicación establecida debe basarse en una escucha
sin previos juicios de intenciones. - Se ha de conocer la identidad
concreta de los agentes personales (padres, hermanos, amigos, compañeros,
etc.) que conforman su marco de referencia más próximo.
- Se ha de ser capaz de querer comunicar o mostrar nuestras pro-pias
situaciones inconfortables. Se ha de estar dispuestos a com-partir
parte de nuestro propio ser. - Los deportistas han de poder
tener la ocasión de vivir experiencias singulares valiosas
que constituyen una fuente de referencia de sí mismo con
los demás. - Se debe generar en los deportistas un sentimiento
positivo en rela-ción a que sus aportaciones personales (ideas
u objetos) son te-nidas en cuenta al ponerlas en práctica
o uso por el entrenador. - En la relación personal aportamos
nuestro ser real y no la más-cara de la apariencia.
LO QUE EL ENTRENADOR DICE A SUS DEPORTISTAS
Cuando el entrenador manifiesta explícitamente
los aspectos posi-tivos del jugador, sean estos referidos a cualidades
físicas, técnicas o personales, se producen mejoras
en las autoimágenes de los deportistas. Es difícil
imaginarse a un entrenador incapaz de encontrar en la persona-lidad
de un jugador algo digno de ser destacado y alabado. Sólo
la vi-sión reduccionista de lo que es valioso en la educación
de una persona puede explicar que el entrenador vea algo más
que marionetas en el equipo. El poner de manifiesto lo positivo
sobre lo menos positi-vo, permite ofrecer elementos de refe-rencia
adecuados para asumir las propias deficiencias personales. En definitiva,
el entrenador, a través de sus mensajes verbales, ha de ayudar
al deportista a verse con realismo, pero siempre como una persona
valio-sa y agente de su propio proceso educativo y no como simple
receptor pasivo y sometido a continuas presiones y descalificaciones
como deportista y como persona.
EL TIPO DE REFUERZO EMPLEADO POR EL
ENTRENADOR
Con demasiada frecuencia se asume
que, como el deber del jugador es hacer bien las cosas, sólo
debemos actuar cuando éstas no se hacen como se debe. De
esta manera, la utilización de refuerzos negativos se erige
como práctica habitual. Asumir la generalización
de que la crítica negativa espolea la consecu-ción
de mejores resultados es ignorar que el mecanismo del refuerzo de
la conducta está mediatizado por cada situación y
por las carac-terísticas particulares de cada individuo y
grupo. Así, siempre produce mayores efectos la alabanza que
la crítica. Cuando esta última se utili-za en público,
mejor que sea en grupo que no individualmente. A nivel particular,
por el efecto de personalización que se produce, tanto la
alabanza como la critica tienen sus mayores efectos. Dado que
el uso del refuerzo se enmarca en todo proceso de evalua-ción,
las técnicas y estrategias empleadas en el mismo adquieren
parti-cular importancia en cuanto a su influencia en el desarrollo
de una positiva autoestima de los deportistas. Cuanto más
se conseguiría si la consecución de un ejercicio técnico
diese paso al comentario oral (individuo/grupo) en donde aparecieran
los logros alcanzados y las direccio-nes para solucionar las dificultades
existentes. Cuando tal práctica se lleva a cabo el jugador
busca con fruición el comentario que su entrenador le dirige
exclusivamente a él.
LAS EXPECTATIVAS QUE TIENE EL ENTRENADOR
Es necesario creer en el va-lor del
otro para poder transmitir un sentimiento de valla y reconocimien-to
personal que dé calidad a la interacción personal
entre entrenador y jugador que ha de estar presente en el proceso
de enseñanza-aprendizaje. Demasiados deportistas sienten
que sus entrenadores no creen en ellos, no cuentan con ellos, no
les invitan a participar. Las expectativas que el entrenador ha
generado a partir de situaciones y experiencias anteriores tienden
a ser transferidas al nuevo jugador y situación de aprendizaje.
Así, generalmente se proyec-tan expectativas positivas sobre
deportistas que han funcionado bien anteriormente o que han tenido
hermanos con buen rendimiento. Está demostrado que el rendimiento
es mayor en aquellas personas sobre las que el profesor tiene expectativas
positivas, generadas de situaciones o experiencias previas.
El modo en el que actúan las expectativas del entrenador
es ciertamente complejo y está sujeto a ciertos condicionantes.
En general puede afirmarse que cuando están claramente definidas,
pueden servir como importante marco de referencia para la propia
autoevaluación del jugador y pueden ayudar a comprender la
existencia de un marco social con cuyas restricciones y demandas
debemos aprender a convivir. Pueden servir de claro mensaje al deportista
de que él tiene la capacidad suficiente para llevar a cabo
la tarea exigida. Uno de los problemas mayores que se presentan
en este punto es el que se refiere a lo inconsciente de las conductas
del entrenador que transmi-ten bajas expectativas. El hecho de que
el entrenador no le dé importan-cia a ciertos comportamientos
propios no es debido a una actitud nega-tiva o mal intencionada,
sino a la ignorancia que tiene acerca de la di-námica del
deportista como ser humano. Conductas como las de esperar menos
tiempo para que nos responda un deportista del que no esperamos
respuesta correcta, no incitar a asumir riesgos moderados de dificultad
a aquellos jugadores en los que no creemos que sean capaces de salir
adelante, ponen de manifiesto el carácter trivial que los
entrenadores conceden a la relación entrenador – jugador.
Parece ser que lo importante es ganar, y no aprender, mejorar, divertirse
o participar, conceptos solamente válidos si se gana.
La profecía autocumplida. El
"Efecto Pigmalion”.
Robert Rosenthal, profesor de Psicología
de Harvard, realizó diversos estudios que corroboraron el
concepto del “efecto Pigmalion”: la idea que un profesor se forma
de uno de sus alumnos determina la manera en que le va a educar
y lo que espera de él. En una escuela pasó un
test de inteligencia no verbal a sus alumnos al inicio del año
escolar. Informó a los profesores del centro que con ello
pretendía predecir la capacidad intelectual de los alumnos.
Estos habían sido agrupados en clases de nivel superior,
medio e inferior al promedio. Sin analizar los resultados del test,
Rosenthal seleccionó al azar al 20% de los alumnos testados
en cada clase y los presentó ante los profesores como los
alumnos con mayor proyección intelectual y de los que se
esperaba que hicieran los mayores progresos durante el año
escolar. Al cabo del mismo se comprobó que su nivel intelectual
había mejorado cuatro puntos más que el del resto
de sus compañeros de clase, independientemente del nivel
en que se encontraran.
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10 - LA MOTIVACION
El entrenador debe tener recursos
que le ayuden a contribuir a que sus deportistas consigan sus objetivos,
estos recursos ha de saber aplicarlos correctamente y en su justa
medida para activar a cada jugador de la forma más adecuada
para que influya en su rendimiento, se trata en definitiva, de saber
motivar. La motivación es tener un objetivo y hacer las
cosas de la mejor manera posible para conseguirlo, es decir, mostrarse
predispuesto a alcanzarlo. Estar motivado en el deporte, por
tanto, es querer obtener un buen rendimiento y hacer lo máximo
posible para conseguirlo. Muestra dos caras :
- De impulso: componentes energéticos
de la motivación, la activación.
- De necesidad: relacionada con
los objetivos, el entrenador tiene que conocer las necesidades
individuales de cada deportista.
Ambos aspectos ayudan al entrenador
a regular la motivación activando adecuadamente su conducta
y orientándola. No sólo es conveniente conocerla,
sino pasar a la acción.
Existen una serie de fenómenos
que entrenadores y deportistas identifican bajo el epígrafe
de motivación :
- Cuando un deportista es muy
constante en la asistencia a los entrenamientos y sigue al pie
de la letra las indicaciones del entrenador sin quejas y
- Cuando un deportista persiste
en intentar ganar una competición o aprender una habilidad
a pesar de que sea muy difícil, le cueste mucho o sus
posibilidades sean mínimas.
En fondo se trata de si el deportista
está más o menos orientado hacia la actividad que
realiza, si no hay nada que le perturbe en la consecución
del objetivo de la actividad que realiza. El deporte es una
actividad física en la que la persona que lo práctica
pretende obtener el máximo rendimiento posible siguiendo
un reglamento, esta persona, para conseguir este objetivo debe en
primer lugar tener un mínimo rendimiento en dicha actividad.
A partir de ahí, puede entrenar para ir mejorando dicho rendimiento
Las cualidades iniciales son las
genéticas y aprendidas que tiene la persona en el primer
momento en que realiza un deporte determinado, lo cual puede ocurrir
en cualquier momento de la vida, pero suele darse en la infancia
o en la juventud. Cuando una persona práctica un deporte
y obtiene buenos resultados se siente con mayor predisposición
hacia la práctica de dicho deporte, por tanto empieza a entrenar
para mejorar, lo cual le satisface. Así pues, la motivación
es un proceso que se crea y se va transformando, no es algo que
se tenga o no, se puede entrenar.
Causas de la motivación pueden
ser :
- A nivel personal, lo buenos
resultados, que le hacen sentirse mejor que los demás,
le motiva el compararse con los demás, la competición.
- Obtener reconocimiento social:
las personas que son importante para él (padres, profesor,
entrenador, amigos) valoran su rendimiento, por tanto es muy
importante el apoyo social.
- Aprender: con el entrenamiento
aprende cosas que le hacen mejorar.
- Recompensas: de tipo económico,
regalos, viajes, premios...
COMO INFLUIR EN LA MOTIVACIÓN
DEL DEPORTISTA
El entrenador ha de contribuir a
la consecución de los objetivos que se marque el deportista
para que se sienta motivado, por tanto ha de :
- Hacer que el deportista aprenda
y sepa.
- Que gane competiciones.
- Tener una buena comunicación
y empatía con sus deportistas.
Para poder entrenar la motivación
tenemos que conseguir que el depiortista esté lo más
seguro posible de que su rendimiento está mejorando. La manera
más sencilla es :
- Que se vaya dando cuenta de
que va aprendiendo y mejorando día a día en el
entrenamiento y en la competición.
- Si dicha mejora se produce,
es probable que su rendimiento mejore (gane más competiciones).
- Si gana más competiciones,
el apoyo social y las recompensas aumentarán.
Así pues, lo principal será
que el entrenador consiga, no sólo que el deportista aprenda
(se supone que es de lo que trata el entrenamiento), sino que se
dé cuenta de que está aprendiendo. Para conseguirlo,
el entrenador puede decirle lo que espera de ellos, hablar de los
objetivos que se quiere conseguir, que los deportistas se impliquen
en ellos y dirijan sus esfuerzos esa dirección, también
distribuyendo premios y alabanzas les va indicando a los deportistas
si están consiguiendo los objetivos fijados o no.
ESTABLECIMIENTO
DE OBJETIVOS
El deportista ha de tener claros
los objetivos por los cuales entrena y saber que medios ha de utilizar
para conseguir su meta, ha de entrenar aspectos que le hagan conseguir
buenos resultados. Objetivos que persigue la técnica:
- Conseguir un estándar específico de eficacia en
una tarea, normalmente dentro de sus límites de tiempo definidos.
- Fijar objetivos incrementa la cantidad de trabajo en más
de un 50% del que se realiza cuando los objetivos no están
fijados. - Cambiar el concepto de éxito. A partir de
ahora tener éxito no va a limitarse a ganar, sino a conseguir
los objetivos fijador y en el orden establecido. - Motivar al
deportista, haciéndole consciente de los objetivos que persigue
cada tarea que realiza durante los entrenamientos. De esta forma,
se consigue un mayor compromiso, por parte del deportista, en seguir
el programa de preparación. Condiciones de aplicación:
- Expresar públicamente los compromisos fijados. - Que
el deportista pueda controlar personalmente su evolución
en el logro de los objetivos, proporcionándole medios evaluativos.
- Contar con la colaboración del entrenador en el momento
de establecer los objetivos. - Aplicar la táctica a sujetos
con una alta autopercepción de habilidad. - Establecer
objetivos de tipo positivo, individualizados, desafiantes, realistas
y claros.
LA CONDUCTA DEL ENTRENADOR : EL REFORZAMIENTO
Refuerzo: cualquiera de las consecuencias
que se derivan de nuestras conductas. La frecuencia de una conducta
puede aumentar o disminuir en función de la aplicación
o retirada de un refuerzo, de aquello que se le ofrece al sujeto
para el cambio de conducta que se le exige. La correcta aplicación
de los principios de refuerzo tiene una estrecha relación
con la motivación y autoestima del deportista y los objetivos
que éste se marca. La labor del entrenador no debe reducirse
a aspectos técnico – tácticos del deporte sino que
debe saber dirigir la conducta de sus atletas, para lo cual se requiere
una habilidad especial que no todos poseen. Aplicar correctamente
los principios de refuerzo aumentará la probabilidad de que
mejore no sólo el rendimiento, sino también la autoestima
y una actitud favorable hacia el deporte.
Recompensa : se debe premiar :
- La ejecución, no el desenlace
de la acción.
- Los esfuerzos del atleta, más
que sus éxitos reales.
- No sólo el aprendizaje
y la ejecución de las habilidades de un deporte, sino
también las aptitudes emocionales y sociales.
- En deportes de equipo hay que
valorar una serie de actitudes como el compañerismo y
la cohesión de equipo que van a facilitar la buena marcha
del mismo.
- Se debe recompensar frecuentemente
cuando se está aprendiendo por primera vez una nueva
habilidad y ocasionalmente una vez aprendida a fondo tan pronto
como aparezca una conducta correcta utilizando más las
recompensas intrínsecas que las extrínsecas.
Como evitar los errores :
- No dar recompensas indiscriminadamente,
pues éstas perderían su valor.
- No dar por supuestas conductas
positivas, olvidando reforzarlas para su culminación.
- No dar recompensas cuando no
se las merecen.
- No esperar a que se produzca
la conducta apropiada sino recompensar también las aproximaciones.
- No abusar de las recompensas
extrínsecas (usarlas como incentivos) y recalcar más
las intrínsecas, con la finalidad de favorecer la motivación
del atleta a largo plazo.
EL ENTRENADOR Y LA MOTIVACIÓN
Este puede ser junto con la familiar
un agente determinante en la incidencia motivacional de los deportistas,
ya sea establecidos a través de un aumento de la motivación
intrínseca por medio de refuerzos e información adecuados,
o a través de la organización y estructura correcta
de los medios y objetivos a conseguir. Su influencia motivadora
va variando a lo largo del tiempo, ya que los jugadores principiantes
valoran más en el entrenador su capacidad técnica,
mientras que los de mayor nivel valoran su aspecto humano. El entrenador
es para el deportista una fuente de información de su propia
competencia y habilidad. Según Hartar (1981), los niños
que reciben por parte de su entrenador una evaluación de
su rendimiento constante y positiva, desarrollaran una alta estima
de su aptitud, una orientación intrínseca de su motivación
y capacidad de controlar la ansiedad.
LA COMUNICACIÓN ENTRENADOR-JUGADOR
Es fundamental a lo largo del proceso
de aprendizaje-entrenamiento, que todos aquellos elementos que transmite
el entrenador tengan un significado y sean claramente comprendidos
por los jugadores, ya que de otra manera la labor seria vana y carente
de sentido y contenido. Debe estar claramente incorporado a
la filosofía del enseñante que el jugador esta ubicado
en el centro del proceso formativo-educativo, y como tal hacia el
mismo deben estar encaminadas todas las estrategias y recursos para
mejorar sus aprendizajes. La transmisión de conocimientos
no es tan solo el hecho de verbalizarlos o informar al respecto,
instruyendo acerca de tal o cual tema, el entrenador responsable
debe llamar la atención y ser un comunicador que sepa adaptarse
al nivel de comprensión y conocimientos iniciales del grupo
al que se dirige, despertando el interés de su auditorio.
Manteniendo siempre alto el nivel de atención y buscando
que todo ello redunde en una motivación intrínseca
por parte del equipo. Sin estos conceptos de nada servirá
un destacado conocedor de una serie de saberes si no tiene la capacidad
de conectar con los receptores de la información. Dentro
de este esquema deben ser evitadas las interferencias que se producen
entre la emisión del mensaje y su recepción (entre
el entrenador y jugadores debido a los llamados ruidos) que comprende
todo aquello que se interpone en la transmisión de un mensaje,
dificultando su recepción y/o comprensión.
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11 - LA COHESION DEL
EQUIPO COMO FACTOR QUE INFLUYE AL AUMENTO DE LA AUTOESTIMA
En el caso del fútbol,
por tratarse de un deporte colectivo, el estado del equipo influirá
directamente en el estado del deportista individual y afectará
a la imagen de sí mismo estimulándolo positiva o negativamente
en función del como se encuentre también el grupo.
COHESIÓN Y RENDIMIENTO SATISFACTORIOS
- Exigencias de la tarea
Los deportes interactivos requieren
que los integrantes de los equipos trabajes conjuntamente y
coordinen sus acciones. Los deportes de acción paralela
necesitan muy poca interacción de equipo o coordinación
para lograr sus objetivos. La mayor frecuencia de relaciones
positivas se da en deportes de equipo que requieren interacción,
coordinación y cooperación amplias entre sus miembros;
los deportes de acción paralela se exige un rendimiento
independiente con poca interacción e integración,
de modo que no muestran ninguna relación entre la cohesión
y el rendimiento, ni siquiera negativa.
- Dirección de causalidad
Si la cohesión de lugar al
rendimiento satisfactorio o si es éste el que origina
la cohesión, cohesión para el rendimiento o rendimiento
para la cohesión. La dirección de causalidad
resulta difícil de establecer debido a la existencia
de muchos factores no controlados. La relación entre
cohesión y rendimiento es circular, el rendimiento afecta
a la cohesión tardía y, posteriormente, los cambios
en ésta influyen en las ejecuciones subsiguientes.
FACTORES
DE LA COHESIÓN.
- Satisfacción de equipo
La satisfacción es un constructo
individual. Existe una relación entre satisfacción,
cohesión y rendimiento. Los preparadores y educadores
hacen bien en construir la cohesión de grupo porque formar
parte de un grupo cohesionado produce satisfacción u
directa e indirectamente potencia el rendimiento.
- Conformidad
Cuanto más cohesionado está
un grupo, más influencia tiene éste en sus miembros
individuales, lo que da a entender que dichos miembros recibirán
una mayor presión para ajustarse a las actitudes y la
conducta del grupo. Los grupos muy cohesionados ponen de
relieve una mayor conformidad con las normas de productividad
del grupo. La conformidad a las mismas se traducirá en
que los miembros tengan una productividad mayor o menor.
- Estabilidad
Grado de rotación y movilidad
de los miembros del grupo, así como a la cantidad de
tiempo que han estado juntos. Los equipos que permanecen relativamente
invariables a lo largo de un cierto período de tiempo
sean también más estables, cohesionados y, a la
larga, obtengan más éxitos. Los equipos con
mayor cohesión exhibirán una resistencia percibida
a la ruptura mayor que aquellos cuyos niveles de cohesión
eran inferiores.
- Objetivos de grupo
La mayoría de la gente cree
que las personas establecen sus propios objetivos. Pero en las
situaciones grupales, como los equipos deportivos o los grupos
de ejercicio físico, los objetivos se establecen a menudo
para el grupo. No son simplemente la suma de las metas personales
de sus miembros, sino percepciones compartidas que remiten a
un estado deseable para el grupo como unidad. - Los miembros
que percibían que su equipo participaba en el establecimiento
de objetivos de grupo para la competición presentaban
niveles superiores de cohesión. - Cuando mayor es
el nivel de satisfacción respecto a los objetivos del
equipo, mayor es el nivel de cohesión de éste.
- Aunque las percepciones de la cohesión por parte de
los miembros individuales del grupo cambiaban a lo largo de
la temporada, en el conjunto de ésta la cohesión
estaba todavía relacionada con la satisfacción
y los objetivos del grupo. Los deportistas que perciben
un objetivo de equipo como un estímulo para aumentar
el esfuerzo y los ejercicios concebidos para alcanzarlos seguramente
se sentirán satisfechos con dichas metas de entrenamiento
del equipo. Esto ocurrirá cuando los miembros del equipo
reciben feedback de que los ejercicios se llevaron a cabo correctamente
y perciben que el equipo se esforzó al máximo
y mantuvo la concentración.
- Adhesión al ejercicio
físico
Los
practicantes del ejercicio físico con niveles superiores
de cohesión exhiben una menor frecuencia de absentismo
o de retrasos que aquellos cuyos niveles son inferiores.
La distintividad contribuye a adquirir un sentido de identidad,
unidad y cohesión de grupo.
DESARROLLO DE LA COHESIÓN DE EQUIPO
La cohesión no siempre potencia
el rendimiento del grupo, peor sin duda puede crear un entorno positivo
que provoque interacciones provechosas entre sus miembros.
- Comunicación afectiva
El desarrollo del equipo requiere
un ambiente de franqueza en el que no sólo se considere
conveniente que se aireen los problemas y cuestiones de interés
sino que se estimule a ello. A medida que se eleva la comunicación
sobre tareas y cuestiones sociales, se desarrolla la cohesión.
Como consecuencia, los miembros del grupo se muestran más
abiertos, se ofrecen con más frecuencia como voluntarios,
hablan más y escuchan con más atención.
El líder desempeña un papel importante en la integración
del grupo dentro de una unidad que se comunica abiertamente
y que actúa con un alto sentido de orgullo, excelencia
e identidad colectiva.
- Lo que pueden hacer los entrenadores
(siempre y cuando la
comunicación sea efectiva y sincera).
- Explicar
los papeles individuales en el éxito del equipo.
- Desarrollar el sentimiento de orgullo dentro de subunidades.
- Establecer objetivos de equipo estimulantes. - Estimular
la identidad del equipo. - Evitar la formación de
pandillas. - Evitar la rotación excesiva. - Celebrar
reuniones de equipo periódicas para resolver conflictos.
- Permanecer en contacto con el ambiente del equipo. - Conocer
algo personal sobre cada miembro del grupo.
- Lo que pueden hacer los miembros
del grupo
- Conocer
a los compañeros del equipo. - Ayudar a los compañeros
siempre que sea posible. - Proporcionar a los compañeros
refuerzos positivos. - Ser responsable. - Comunicarse
con el entrenador con franqueza y sinceridad. - Resolver
los conflictos de inmediato. - Esforzarse al 100% en todo
momento.
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BIBLIOGRAFIA
- Weinberg, R.S. y Gould, D. (1996).
Fundamentos de la Psicología del deporte y el ejercicio
físico.
- Pérez, G, Cruz, J y Roca,
J. Alianza Editorial (1995). Psicología y Deporte.
- De Diego, S y Sagredo, C. Jugar
con ventaja. Alianza Deporte. Las claves del éxito deportivo.
- Espinar, R, Alvarez, M, Echeverria,
B y Marín, A. PPU (1993). Teoría y práctica
de la orientación educativa.
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