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TÁCTICA EN EL ENTRENAMIENTO

  

por Maor Rozen < maorrozen@hotmail.com >

 

 

 INDICE

  1. Introducción
  2. Espacios Reducidos
  3. Ejemplos

 


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 1 - INTRODUCCION

La profesión del Entrenador requiere, como cualquier otra profesión, la capacitación constante, la actualización continua y el afán de superación inquebrantable por parte del involucrado, tanto a nivel de metodologías de trabajo como a nivel de los diferentes aspectos que envuelven al Fútbol.

Si ya hablamos de metodologías, nos planteamos a menudo cual sería la más adecuada a nuestra realidad. Que si el entrenamiento integral, que si el global, que si el específico, ahora también definimos el estructurado, y así seguiremos indefinidamente por la propia dinámica del deporte.

En la conferencia de Donegal (Irlanda) para Entrenadores de divisiones juveniles, un asistente nos preguntó: “Para usted, ¿Cuál es la mejor metodología para trabajar con los jugadores?”. La pregunta nos pareció demasiado importante y concreta como para explayarnos en demasía con la respuesta, por lo que, intentando no pecar de inmodestos, le contestamos: “La mía. Y para usted, ¿cuál es la mejor?”. Nuestro amigo intentó no tartamudear, pero fue tanta su sorpresa al no esperarse tal respuesta, que esta situación evitó que se diera cuenta que nos habíamos -en ese preciso momento- definido una nueva concepción metodológica en nuestra carrera de Entrenador, después de 15 años en los campos de juego.

A diario nos topamos con situaciones que avalan lo que dijimos entonces. Entrenadores que logran grandes éxitos en sus países de origen, son contratados en otros y no los repiten. Dentro de un mismo país, pueden existir diferentes concepciones futbolísticas según la región, y aún más, equipos de la misma región, pueden llegar a sentir el fútbol o conceptualizarlo de diversa manera.

A cualquier Entrenador que llega a trabajar  a un medio que no es el suyo, nunca le faltan los “allegados” que lo aconsejan: “Mister, en Roma hay que comportarse como un  romano”. Y en esta frase tan sencilla, se oculta gran parte de la diferencia entre el éxito y el fracaso de un Entrenador. En su capacidad de adaptación a un nuevo entorno, a jugadores con características diferentes a los que estaba acostumbrado a trabajar, a nuevas costumbres sociales, idioma, hábitos culturales, alimenticios, religiosos y otros, se encuentra una porción importante de la clave para lograr sus objetivos, manteniendo los rasgos de personalidad que lo han llevado al puesto.

Nos contaba un Entrenador a su regreso de trabajar en un país del Golfo Pérsico, que en toda sesión de entrenamiento, oía una sirena proveniente de una mezquita cercana, y el jugador dejaba todo lo que estaba haciendo en el campo y comenzaba un rezo de 30 minutos. Como ejemplo resulta válido para mostrar que existen factores locales que se convierten en imprescindibles a la hora de la planificación de un trabajo en un medio que no es el conocido.

Del mismo modo, podemos mencionar otra situación que se da frecuentemente: Entrenadores, que son contratados en otros países, solicitan la contratación de jugadores que ya han trabajado con él en otros equipos, lo cual les permite no desprenderse repentinamente del bagaje de experiencias que poseen y que le han llevado al éxito en otras latitudes. Lógicamente, esto puede  retrasar su aclimatación al nuevo entorno. En ellos y en su habilidad para conocer rápidamente donde se encuentran, se apoyarán sus logros futuros.

De estas realidades podemos deducir que existen numerosos parámetros a considerar, los cuales nos ayudarán a definir nuestra metodología de trabajo a donde sea que vayamos. Por lo tanto, cuando definimos nuestra metodología, (y cada Entrenador debería definir la suya propia), sea de trabajo en general o sea de entrenamiento en particular (el Entrenador posee otra funciones además de entrenar!), concluimos un ejercicio cognoscitivo elaborado por nosotros mismos como Entrenadores, para el cual debemos nutrirnos de gran cantidad de información de alto grado cualitativo. Investigar por nosotros mismos y contar con fuentes fiables es parte del proceso.

Creemos en el Entrenador autodidacta, investigador, inquieto, que no se conforma con lo que han investigado otros, que posee capacidad de análisis, y que no se escuda en el argumento simplista de que todos los resultados

Afirmamos convencidos que la propia metodología de un Entrenador ciertamente se podrá fundamentar sobre la base de todas las ya conocidas a nivel masivo, y además, sobre las que descubrimos en el intercambio continuo de conocimientos y experiencias con otros profesionales colegas. Cada una de ellas nos podrá ser de utilidad en ciertos momentos o circunstancias, y es aquí donde la visión del Entrenador en aprovechar de cada una de ellas  lo adaptable a su planificación o realidad del momento, lo hará portador de una mejor oportunidad para triunfar.


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 2 - ¿ ESPACIOS REDUCIDOS ?

En reiteradas oportunidades, presenciando entrenamientos de otros equipos, algunos de los ejercicios observados aparecen como similares unos a los otros o aún más, sentimos que se repiten, aunque en realidad, poseen diferencias sustanciales de acuerdo a los objetivos fijados por el Entrenador.

Nuestro primer desafío cuando nos enfrentamos a la preparación de una unidad de entrenamiento, es evaluar si los ejercicios que incluimos en la misma son adecuados a nuestro equipo. Partiendo de la premisa que el objetivo primordial del entrenamiento es siempre mejorar la condición general del jugador (a nivel técnico, táctico, físico y psicológico) y del equipo en su globalidad, el planificar y llevar a la práctica con éxito un ejercicio sin considerar las capacidades mencionadas, podría resultar ineficaz para la consecución de los propósitos prefijados.

En el Entrenador está el adecuar los ejercicios al nivel de su equipo y al orden de prioridades que las circunstancias le fijen. También si los objetivos no son logrados en su totalidad pero ha habido una mejora en la actuación de los jugadores, el entrenamiento ha sido fructífero.

Siguiendo un proceso lógico de razonamiento, recorremos el siguiente diagrama :

Previo a la presentación de un ejercicio sobre la base del trabajo en espacios reducidos, en el cual veremos algunas variantes alternativas con objetivos disímiles, consideramos conveniente realizar algunos razonamientos al respecto.

El mundo en el que vivimos nos muestra que los niños y jóvenes cada día menos juegan al fútbol en las calles, en los barrios, con sus amigos. Las ciudades se han “verticalizado”, el negocio inmobiliario sigue creciendo a ritmo desenfrenado, quitando los espacios abiertos en los cuales disfrutábamos jugando desde la salida del colegio hasta la caída del sol; la informática se ha “aprovechado” de esta situación y se ha introducido en la vida de nuestros jóvenes, a la cual le dedican horas y horas durante el día y la noche.

Durante las décadas de los años 60 y 70, investigadores europeos y asiáticos viajaban a los países sudamericanos a detectar el fenómeno que existía en esos países, que futbolísticamente lograban mostrar cierta superioridad técnica sobre los jugadores de sus respectivos continentes. Filmaban, fotografiaban, y veían asombrados como 4 chavales jugaban en la calle partidos de 2 contra 2, en los que como portería se ubicaban piedras para marcar sus extremos. Y así 3 contra 3 y más. Eran horas y horas de partidos, y así se vivía.

Algunos países, entre ellos Holanda, lograron trasladar todos esos años de investigación, a una realidad más acorde con nuestros tiempos, y así como los holandeses desarrollan su teoría del 4 contra 4, en un campo pequeño adecuado a las diferentes franjas etarias de sus jugadores, otros países han desplegado diversas metodologías a efectos de minimizar ese handicap en la técnica de sus jóvenes. O sea, al juego de la calle “le vistieron” cierta metodología, y así los niños holandeses, alemanes y otros se dedican a jugar y a desarrollarse en los diferentes aspectos técnicos-tácticos del fútbol. Y por sobre todas las cosas, se intenta aprovechar cada minuto del entrenamiento para compensar todas esas horas que los niños ya no lo pasan en las calles jugando. Hay un método, y hay una definición de los espacios, de acuerdo a los objetivos de la planificación y a las capacidades de los participantes.

No queremos decir que en otros continentes los niños no jugaban ni juegan en las calles; a lo que deseamos llegar es a definir, de la forma más precisa posible, a qué llamamos espacios reducidos. Si dentro del área grande realizamos un juego de 1 x 1 con porterías sobre los laterales del área, deducimos que para estos dos jugadores el espacio es inmenso, y rara vez en un partido se encuentran en un contexto de aislamiento similar en tan grande espacio. Si el mismo juego lo efectuamos dentro del área pequeña, las condiciones son diferentes y la situación se vuelve más similar a lo que ocurre en una competencia. Con este simple y exagerado ejemplo, queremos demostrar que existen numerosos parámetros que intervienen en la definición de la eficacia de un trabajo en espacios de menor superficie que el campo de juego total.

Luego de algún tiempo trabajando sobre estas definiciones, fuimos participantes de un simposio en Inglaterra, donde  se presentó un estudio desarrollado en Alemania, el cual consistía en cuadricular un campo de juego a través de un sistema informatizado, llegándose a analizar más de 50 partidos de categoría juvenil, revelándose las diferentes situaciones que se generaban en los distintos sectores del campo. En los resultados del análisis, se apreciaban donde se repetían las situaciones de 1x1, 2x1, 3x2, 2x3, y más, y con qué frecuencia. Esto nos permitió estudiar bajo otra óptica los trabajos que personalmente veníamos realizando hasta ese momento y que observábamos en diferentes entrenamientos de otros colegas. Y notamos que en entrenamientos de diversas categorías se dedicaba más tiempo a situaciones que no eran habituales en un partido, y menos tiempo a otras más frecuentes. Esta es la diferencia entre “gastar” el tiempo e “invertirlo”. Vale aclarar que en el estudio no se especificaban los diferentes sistemas de juego empleados por los equipos, sino que se generalizaba el análisis bajo tres sistemas fundamentales: 1-4-4-2, 1-4-3-3 y 1-3-4-3 (los más habituales practicados por los equipos).

Y agrego: sobre los ejercicios en espacios reducidos, definidos según lo que detallaremos a continuación, creemos en la necesidad que sean  “DIRECCIONADOS”, o sea, que el mantener la posesión del balón posea un fin adicional (convertir gol) a la posesión del balón en sí y ejercitar la presión por parte del oponente, con el objetivo de transitar de defensa a ataque y viceversa  rápidamente y sorprender al rival.

O sea, estos ejercicios podrán ser más efectivos si poseemos una dirección hacia la cual avanzar o retroceder, sin perder de vista la portería rival y la propia. Así, la defensa podrá mantener un marco de eferencia que le permita ubicar a sus defensores en posiciones adecuadas para la defensa del gol.

Si deseamos diseñar un trabajo en un espacio reducido, es necesario:

1) Definir el OBJETIVO. Fundamental. De tener claro el objetivo, lo demás se circunscribe simplemente a administrar los recursos (plantilla, ayudantes, materiales, campo de juego, etc.).
Sobre este primer punto, se basan todos los siguientes.

2) Que las DIMENSIONES del área de juego estén directamente relacionadas con el número de jugadores que participan del ejercicio y con sus capacidades técnicas, tácticas y físicas a un nivel promedio.

3) Que las LIMITACIONES fijadas por el Entrenador en cantidad de TOQUES AL BALÓN que cada jugador puede efectuar, se sucedan progresivamente (de lo más simple a lo más complejo), o sea, disminuyendo el número de contactos con el balón por jugador cada vez que entra en contacto con él (libre, 3 toques, 2 toques, 1 toque). De esta forma, el jugador se familiarizará con situaciones reales de juego.
En este punto nos queremos detener. La limitación en la cantidad de toques, puede tener diferentes lecturas. Por un lado, el hacer correr el balón de tal forma que la transición del juego del equipo desde una posición más retrasada a una más adelantada, nos permite llegar a la portería rival más rápidamente. Por el otro, el obligar al jugador a desprenderse apresuradamente del balón, lleva a que el jugador inhiba su propia inventiva con el balón (regatear, fintar, etc.), lo cual a ciertas edades no resulta lo más aconsejable. En los niños en especial, deseamos que desarrollen todas sus habilidades y el gusto por el juego, por la competencia, por superar a un rival, por lo que concluimos que la limitación de toques al balón requiere de un pormenorizado estudio en edades tempranas.

4) En lo táctico, que el Entrenador enfatice tanto en el juego a lo ANCHO como a lo LARGO. Los defensas, medios y delanteros deberán trabajar sobre los dos ejes (el vertical y el horizontal). Se buscará el realizar ataques combinativos, sin abusar del juego horizontal, sino buscando también la profundización a través de la verticalidad.

5) Que la EXPLICACIÓN del Entrenador sea PRECISA y sus OBJETIVOS CLARAMENTE EXPUESTOS a los jugadores; de esta forma, se ayudará al éxito del ejercicio y a la consecución de sus objetivos. El aliento constante a los jugadores en pos de la realización de su mayor esfuerzo, también favorece a lograr obtener de ellos la expresión máxima de sus capacidades y cualidades, conjuntamente con el nivel de concentración adecuado. El jugador se entrega al máximo pues desea progresar y llegar al éxito, sintiéndose apoyado por el Entrenador.

6) Que la DURACIÓN del ejercicio se encuentre en relación directa con los objetivos del mismo, como también el tiempo de recuperación entre las repeticiones. El jugador debe estar siempre en condiciones de brindarse al máximo de acuerdo a las exigencias del Entrenador, y es este último quien puede distinguir y fijar tiempos de actividad y pausa o descanso.

 


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 3 - EJEMPLOS

Ejercicios de esta naturaleza resultan útiles para el Entrenador a efectos de evaluar las distintas capacidades de sus jugadores, y de esta manera decidir simplificar o aumentar el grado de dificultad de los mismos. De todo ejercicio debe el Entrenador extraer las conclusiones correspondientes que lo orienten en el diseño de nuevas prácticas que respondan a las necesidades del plantel.

Ejemplo 1  :   “No Direccionado”

Ejemplo 2  :  “Direccionado”

Área de juego: 30x30 metros.
Nº de jugadores: 16 (2x8).
Duración: 3x8´ (Juveniles y Mayores).
Pausa entre repeticiones: 3´.
Medios auxiliares: 4 conos, 16 petos (8x2), balones.

Desarrollo : 4x4 dentro del área señalada; un equipo mantiene la posesión del balón y el otro equipo presiona e intenta apoderarse del balón.

En los laterales (fuera del área de juego), 4 jugadores de cada equipo distribuidos de acuerdo a la Fig.1.

Objetivos

  1. Mejoramiento de la posesión del balón en un espacio de dimensiones reducidas.
  2. Juego de presión (Pressing) sobre el balón.

Los jugadores dentro del cuadrado pueden dar hasta tres toques al balón auxiliándose con los laterales, los cuales devolverán el esférico únicamente a sus compañeros de equipo e ingresarán al área de juego, permutando los roles con quienes se auxiliaron en ellos.

 

Variantes

  1. Limitación del número de toques al balón dentro del cuadrado.
  2. Los laterales deben devolver el balón a un solo toque.
  3. Luego de un número determinado de combinaciones entre los componentes de un equipo, reciben puntos (por ejemplo, 10 pases equivalen a 1 punto) como premio por mantener el balón en su poder, y el rival castigo por no efectuar correctamente la presión para recuperar el balón.

La disposición de lo jugadores laterales es tal que un equipo deberá jugar en un sentido y el rival en el otro (vertical y horizontal).

 Objetivos

  1. Convertir gol traspasando en conducción las líneas de meta (bandas laterales donde se encuentran los compañeros externos al cuadrado).
  2. En posesión del balón, combinar el juego horizontal con el vertical en base a circulación del balón.
  3. En defensa, evitar la circulación del balón del rival y recuperarlo en base a presión sobre el poseedor (un jugador al balón, otro cubre y un tercero cierra la línea de pase), especialmente sobre las bandas del equipo que defiende; de esta forma, estaremos en condiciones de convertir gol muy rápidamente.
  4. El equipo en posesión del balón, no podrá jugar convertir gol dos veces consecutivas en la misma banda (salvo que previamente la posesión haya sido del rival), por lo tanto, se obliga al jugador a cambiar el sentido del juego.

 

Variantes

  1. Se pueden combinar con variantes del ejercicio anterior, y/o originar otras de acuerdo a los objetivos.

Puntos de atención comunes a ambos ejercicios :

  • 1. Desmarques.
  • 2. Marcaje “pegajoso”, cobertura y apoyo.
  • 3. Generación, ocupación y aprovechamiento de espacios libres.
  • 4. Recuperación del balón.
  • 5. Pases precisos en corto y largo.
  • 6. Cambio de orientación del juego.
  • 7. Transición rápida de defensa a ataque y viceversa.
  • 8. Si deseamos acentuar el trabajo de posesión, podemos determinar una cantidad de pases mínimos antes de convertir gol.

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